APUNTES PARA LA HISTORIA MUSICAL DE LAS MERCEDES DEL
LLANO.
LA
ANÉCDOTA SOBRE UNA GUITARRA ELÉCTRICA O EL MUNDO ES UN PAÑUELO.
Edgardo
Rafael Malaspina Guerra
1
Como ya se ha dicho, Mundito formó una orquesta
musical con sus amigos más cercanos, llamada “La gran
combinación 79”. Pedro Malavé hizo las veces de mecenas al
financiar a la agrupación para la adquisición de los instrumentos, con el
compromiso de que deberían amenizar los eventos bailables en su local “Los
Miremire” los fines de semana.
Pedro era, y es, un hombre de fe y negocios.
2
La vida tiene una forma curiosa de reunir a las
personas, como si el destino jugara a ser un maestro de ceremonias en un
espectáculo interminable. De eso trataremos en este relato.
3
A medida que “La gran combinación 79” ganó popularidad, emprendieron viajes a
los pueblos cercanos. Allí, llevaron su música a fiestas y celebraciones,
compartiendo escenario con grupos renombrados como la Billos Caracas boys. Pero
el tiempo pasó y algunos de los instrumentos, que habían sido la base de su
éxito, comenzaron a deteriorarse. Se compraron algunos nuevos en Valle de la
Pascua, en la tienda del italiano Pepino, quien era muy conocedor del ramo,
porque además, tocaba el piano. Esa vez se hicieron de un sonido Yamaha, dos
micrófonos y un timbal que les obsequió el dueño del local comercial.
Faltaba solo un instrumento, uno que nunca habían
tenido: una guitarra eléctrica.
Un día, mientras Mundito charlaba con el Morocho
Bandres, el muy conocido panadero local,
este se ofreció para comprar la guitarra.
La promesa de un nuevo instrumento avivó la chispa de la ilusión en todos los miembros.
El Morocho era un entusiasta de la música, e incluso
cantaba pasodobles durante las intervenciones de la orquesta.
4
Decididos a adquirir una guitarra eléctrica de buena
calidad, emprendieron un viaje a Valle
de la Pascua en el jeep del Morocho Bandres.
Se encontraron con un joven que ofrecía una guitarra
excepcional. Sin embargo, había algo extraño en la transacción: el joven no era
el dueño del instrumento, sino un intermediario que negociaba en nombre de otra
persona. A pesar de las dudas iniciales, la orquesta, impulsada por la necesidad, llevó a cabo la compra, patrocinada
por el buen Morocho Bandres.
5
Los años siguieron su curso, y la vida transformó a
cada uno de los miembros de la orquesta: muchos salieron de Las Mercedes del
Llano para continuar sus estudios universitarios. Se reencontrarían en el 2018,
aunque jamás declinó el fervor musical en ellos. A partir de esa fecha nuevamente
participarían en importantes fiestas musicales.
Mundito continuó su camino, siempre vinculado a la
música, pero a menudo recordando esos momentos electrizantes de camaradería,
canciones y sueños compartidos. Un día, llegó de visita a Las Mercedes del
Llano, Alonso, nuestro hermano por vía paterna.
6
La vida tiende a enrollar las historias de formas
inesperadas. Mundito se encontró con Alonso. Mundito habló de música. Alonso, que
también amaba la música, se refirió a sus otros:la pintura, los dibujos, los tatuajes.
Esa noche, mientras hablaban entre recuerdos y
anécdotas, Mundito mencionó sin pensar la guitarra que habían comprado durante
su época de oro. No esperaba que la conversación tomara un giro inesperado. Alonso
se quedó en silencio por un momento, antes de preguntar: “¿Cómo era?” Mundito
le mostró el instrumento , y a explicarle que había sido comprada a un joven en
Valle de la Pascua, los ojos de Alonso se iluminaron con el brillo del
reconocimiento.
7
“Esa guitarra era mía”, reveló Alonso, mientras una
confusión de emociones pasaba por su rostro. “La vendí a través de un gestor.
Necesitaba dinero y no sabía que había terminado en tus manos”. Mundito se
quedó atónito; la vida, nuevamente, le mostraba que el destino actúa de formas
misteriosas. Las historias de la orquesta y la guitarra etiquetada con un
pasado desconocido, ahora llevaban a un lazo entre los hermanos, uniendo sus caminos
una vez más.
8
En aquel reencuentro, el mundo demostró ser,
efectivamente, un pañuelo. Mundito, Alonso y la guitarra se entrelazaron sin
que ellos mismos lo supieran. Con cada acorde que la orquesta tocaba, se tejían
esos hilos invisibles que unen a todos los que han compartido una historia, un
sueño o incluso un simple instrumento. Así, la música no solo llegó a ser una
pasión, sino también el lazo renovado entre dos hermanos.
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