LAS MERCEDES DEL LLANO: MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA

LAS MERCEDES DEL LLANO: MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA
LIBRO DE EDGARDO MALASPINA.




LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA

LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA
2014

lunes, 17 de noviembre de 2025

LA ANÉCDOTA SOBRE UNA GUITARRA ELÉCTRICA O EL MUNDO ES UN PAÑUELO.

 

APUNTES PARA LA HISTORIA MUSICAL DE LAS MERCEDES DEL LLANO.

LA ANÉCDOTA  SOBRE UNA GUITARRA ELÉCTRICA  O EL MUNDO ES UN PAÑUELO.

Edgardo Rafael Malaspina Guerra





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Como ya se ha dicho, Mundito formó una orquesta musical con sus amigos más cercanos, llamada “La gran combinación  79”.  Pedro Malavé hizo las veces de mecenas al financiar a la agrupación para la adquisición de los instrumentos, con el compromiso de que deberían amenizar los eventos bailables en su local “Los Miremire” los fines de semana.

Pedro era, y es, un hombre de fe y negocios.

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La vida tiene una forma curiosa de reunir a las personas, como si el destino jugara a ser un maestro de ceremonias en un espectáculo interminable. De eso trataremos en este relato.

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A medida que “La gran combinación  79” ganó popularidad, emprendieron viajes a los pueblos cercanos. Allí, llevaron su música a fiestas y celebraciones, compartiendo escenario con grupos renombrados como la Billos Caracas boys. Pero el tiempo pasó y algunos de los instrumentos, que habían sido la base de su éxito, comenzaron a deteriorarse. Se compraron algunos nuevos en Valle de la Pascua, en la tienda del italiano Pepino, quien era muy conocedor del ramo, porque además, tocaba el piano. Esa vez se hicieron de un sonido Yamaha, dos micrófonos y un timbal que les obsequió el dueño del local comercial.

Faltaba solo un instrumento, uno que nunca habían tenido: una guitarra eléctrica.

Un día, mientras Mundito charlaba con el Morocho Bandres,  el muy conocido panadero local, este se  ofreció para comprar la guitarra. La promesa de un nuevo instrumento avivó la chispa de la ilusión en todos los miembros.

El Morocho era un entusiasta de la música, e incluso cantaba pasodobles durante las intervenciones de la orquesta.

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Decididos a adquirir una guitarra eléctrica de buena calidad, emprendieron un viaje a  Valle de la Pascua en el jeep del Morocho Bandres.

 

Se encontraron con un joven que ofrecía una guitarra excepcional. Sin embargo, había algo extraño en la transacción: el joven no era el dueño del instrumento, sino un intermediario que negociaba en nombre de otra persona. A pesar de las dudas iniciales, la orquesta, impulsada por  la necesidad, llevó a cabo la compra, patrocinada por el buen Morocho Bandres.

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Los años siguieron su curso, y la vida transformó a cada uno de los miembros de la orquesta: muchos salieron de Las Mercedes del Llano para continuar sus estudios universitarios. Se reencontrarían en el 2018, aunque jamás declinó el fervor musical en ellos. A partir de esa fecha nuevamente participarían en importantes fiestas musicales.

Mundito continuó su camino, siempre vinculado a la música, pero a menudo recordando esos momentos electrizantes de camaradería, canciones y sueños compartidos. Un día, llegó de visita a Las Mercedes del Llano, Alonso, nuestro hermano por vía paterna.

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La vida tiende a enrollar las historias de formas inesperadas. Mundito se encontró con Alonso. Mundito habló de música. Alonso, que también amaba la música, se refirió a sus otros:la pintura, los dibujos, los tatuajes.

Esa noche, mientras hablaban entre recuerdos y anécdotas, Mundito mencionó sin pensar la guitarra que habían comprado durante su época de oro. No esperaba que la conversación tomara un giro inesperado. Alonso se quedó en silencio por un momento, antes de preguntar: “¿Cómo era?” Mundito le mostró el instrumento , y a explicarle que había sido comprada a un joven en Valle de la Pascua, los ojos de Alonso se iluminaron con el brillo del reconocimiento.

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“Esa guitarra era mía”, reveló Alonso, mientras una confusión de emociones pasaba por su rostro. “La vendí a través de un gestor. Necesitaba dinero y no sabía que había terminado en tus manos”. Mundito se quedó atónito; la vida, nuevamente, le mostraba que el destino actúa de formas misteriosas. Las historias de la orquesta y la guitarra etiquetada con un pasado desconocido, ahora llevaban a un lazo entre los hermanos, uniendo sus caminos una vez más.

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En aquel reencuentro, el mundo demostró ser, efectivamente, un pañuelo. Mundito, Alonso y la guitarra se entrelazaron sin que ellos mismos lo supieran. Con cada acorde que la orquesta tocaba, se tejían esos hilos invisibles que unen a todos los que han compartido una historia, un sueño o incluso un simple instrumento. Así, la música no solo llegó a ser una pasión, sino también el lazo renovado entre dos hermanos.

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