Blog dedicado aL Municipio Las Mercedes del Llano en el Estado Guárico para recrear su historia, geografía y cultura en general; pero fundamentalmente para hablar de su gente.El blog está dirigido por el Dr. Edgardo Malaspina.
viernes, 25 de noviembre de 2022
miércoles, 9 de noviembre de 2022
sábado, 1 de octubre de 2022
PALABRAS EN EL SEXAGÉSIMO OCTAVO ANIVERARIO DEL GRUPO ESCOLAR MONSEÑOR RODRÍGUEZ ÁLVAREZ DE LAS MERCEDES DEL LLANO.
PALABRAS EN EL SEXAGÉSIMO OCTAVO ANIVERARIO DEL GRUPO ESCOLAR MONSEÑOR RODRÍGUEZ ÁLVAREZ DE LAS MERCEDES DEL LLANO.
Edgardo Rafael Malaspina Guerra
1
Son casi 70 años de la fundación del Escolar Monseñor
Rodríguez Álvarez. La historia de esta institución mercedense , inolvidable y
muy querida para muchos de nosotros, está recogida en nuestras crónicas y en un
libro importante de la profesora Ligia Navas que presentamos en el 2004. Una
vez hablamos de los antecedentes educativos, de la primera maestra del pueblo
Concha Rachadell, cuyos apuntes también pudimos publicar y de los primeros
estudiantes .
2
Ahora hablaremos de recuerdos más íntimos. Tenía mucha
razón Fernando Savater cuando dijo que la máquina que mejor perpetua la memoria
es la nostalgia. Hay nostalgia por aquellas clases con dos turnos. No había
tiempo para el ocio. Nos levantábamos temprano. Desayunábamos y caminábamos por
la calle Eliseo Marchena .Esperábamos bajo la ceiba, que está al frente del
grupo escolar, hasta que abrieran el portón y luego marchábamos en fila hasta
el patio de formación antes de entrar a los respectivos salones. Con cariño
recuerdo a mis primeros maestras desde Josefina de Moreno en primer grado hasta
la maestra Dalila de Arbeláez en sexto grado. Aprendimos a leer y a escribir
desde el inicio de nuestros estudios. La Historia de Venezuela y la Historia
Universal nos abrieron todo un mundo de ensueños.
Regresábamos a casa al mediodía. Luego del almuerzo
partíamos nuevamente hasta Monseñor Rodríguez Álvarez. Ese turno terminaba a
las cinco de la tarde.
3
Hay nostalgia por aquellos pupitres grandes con
gavetas para colocar cuadernos, libros y lápices de colores. Hay nostalgia por
las hojas blancas para trazar nuestros dibujos ingenuos pero salido de nuestras
manos y de nuestro más genuinos sentimientos. Hay nostalgia por las planas para
mejorar nuestra letra y corregir errores ortográficos . Hay nostalgia por
aquellas madrugadas con un cielo lleno de luceros para estudiar en voz alta
porque según mi padre a esas horas se fijaban mejor las lecciones en la memoria
y la voz alta reforzaba el aprendizaje.
4
En los primeros años aprendimos aquellas canciones
infantiles, algunas nos hacían reír, otras nos hacían lloran porque nos
parecían muy tristes. El himno nacional, la bandera, el himno al árbol, el
araguaney que ahora asocio a las primaveras y también a las estaciones de otoño
por las hojas amarillas , y que más tarde se quedaron grabadas junto a Vivaldi,
son algunos de estos gratísimos recuerdos.
5
Los amplios pasillos de pisos rojos los recorríamos
con alegría. Los almendrones siempre fueron una delicia de los recreos junto a
las uvas de playa de aquellos patios que en nuestra infancia veíamos como
espacios muy extensos y misteriosos.
6
Empecé a estudiar cuando era director de la escuela
Luis Gabriel Tocuyo. Luego vino otro director: Celestino Doroteo Silva. Y
finalmente tuvimos de directora a la maestra Evelia Ortiz de Ochoa. A todos
ellos se les recuerda con inmenso cariño .
7
El respeto a los mayores y a los maestros se
demostraba poniéndose de pie si alguno de ellos entraba a nuestros salones y en
el silencio mientras la clase era explicada. Cuando ingresé a la Facultad de
Medicina en Moscú noté que está practica de ponerse de pie cuando un profesor
ingresaba a nuestra aula era una costumbre común en Rusia desde la primaria
hasta en las universidades, entonces
recordé a mi escuela Monseñor Rodríguez Álvarez.
8
Los dictados, las lecturas en voz alta, las guías con
preguntas y respuestas, los exámenes escritos, los interrogatorios, las tareas
con ilustraciones, la tiza, el pizarrón y las primeras enciclopedias se
quedaron para siempre en nuestros cerebros y corazones.
9
Las letras explicadas con alguna frases como “corre
Roque la casa se quema para explicar la “q” es una nemotecnia que aún me
acompaña. Las lecturas para la casa en libros de cuentos con caballos alados
que cruzaban las estrellas y pasaban cerca de la luna se repetían en nuestros
sueños.
Tengo los mejores y gratos recuerdos sobre mi escuela
primaria Monseñor Rodríguez Álvarez y un agradecimiento infinito para con mis
maestros.
sábado, 30 de julio de 2022
EL DOCTOR CECILIO ANTONIO REQUENA OSORIO Y LAS MERCEDES DEL LLANO.
EL DOCTOR CECILIO ANTONIO REQUENA OSORIO Y LAS
MERCEDES DEL LLANO.
Edgardo Rafael Malaspina Guerra
1
En
la Bibliografía Médica Venezolana del Dr. Ricardo Archila se destaca que, en
1957, el doctor Cecilio Requena recibió el premio “Dr. Federico Moya Álvarez”
por su trabajo científico “Anotaciones al margen de la geografía
médico-sanitaria del Municipio Las Mercedes.”. Cecilio Requena nació en Valle de la Pascua el
22 de noviembre de 1918 y murió el 28 de abril de 1976. Se dedicó en cuerpo y alma a la medicina en el
medio rural guariqueño. Trabajó en Palenque, Chaguaramas, , El Socorro , Santa
María de Ipire y Las Mercedes.
2
Requena
era un médico chapado a la antigua, en el sentido hipocrático y galénico del
término: hacía él mismo los exámenes de laboratorio, observaba en un microscopio monocular cualquier
tipo de muestra sanguínea o citológica y detectaba, infecciones, parasitosis y
anemias con los recursos técnicos de la época. El microscopio ,el hemómetro y el tensiómetro le eran suficientes
para diagnosticar y recetar. También recurría a las sangrías en las crisis
hipertensivas.
3
El
Dr. Argenis Ranuarez, Cronista Emérito de San Juan de los Morros, recuerda Al Dr.
Cecilio Requena como un hombre de constitución pícnica, alegre, amable y
bonachón. Gustaba mucho del café. Su trato era espléndido, su voz gruesa y su
risa estentórea. Usaba camisas manga corta, preferiblemente blancas o de
colores claros, con dos infaltables plumas fuentes en sus bolsillos. Los pantalones
eran de tachones y los zapatos, de patente, tenían un brillo permanente. Requena era médico a tiempo completo: cargaba
consigo siempre, en su viejo Mercedes Benz, su maletín, sus récipes y muchas
ganas de ayudar al prójimo.
4
Los
que dejan recuerdos gratos, por sus bondad y predisposición para socorrer al necesitado,
al morir se convierten en leyenda, y de allí en personajes de la literatura.
Mario Célis en sus Relatos Oníricos de La Atascosa dice del paso de Requena por
Las Mercedes del Llano que fue “paladín
incansable, siempre en vela para mejorar la calidad de vida de los más
necesitados”. Luego afirma que primero examinaba a niños y ancianos, a quienes
tres ayudantes tomaban muestras de orina y heces. También dice que las
medicinas que indicaba “las proveía el
mismo de su característico maletín color negro, que llevaba a todas partes”.
5
El
doctor Adolfo Rodríguez, Cronista Mayor del Guárico, en su novela El Ramaje, ambientada en Las
Mercedes del Llano durante el auge petrolero,
habla de Requena como incansable sanitarista y venereólogo. Cito:
“Requena halló que siete de cada diez mujeres de las trabajadoras, en los
prostíbulos de Las Marías padecían malestar venéreo. No asistían al dispensario
ni se controlaban. Detectó casos entre hombres asiduos a tales recintos y se
puso en campaña. Apertrechado de su estruendosa voz y desaprensiva índole, se
erigió en calamidad para quienes comerciaban el sexo… Disconforme con la simple
estadística, se presentó con bata, maletín, caja de medicamentos y enfermera
hasta cada uno de los sectores catalogados de lenocinio…”
6
Los
mercedenses que conocieron a Requena lo recuerdan con cariño como el médico
bondadoso que alguna vez los ayudó a recuperar su salud. De generación en
generación se ha transmitido la noción de su calidad humana y su actuación siempre
correcta impregnada de ética médica en un amplio anecdotario.
Fuente: https://drive.google.com/file/d/1pJWJUseH1HtnflgAepDqRObmv694kn0f/view

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