LAS MERCEDES DEL LLANO: MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA

LAS MERCEDES DEL LLANO: MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA
LIBRO DE EDGARDO MALASPINA.




LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA

LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA
2014

martes, 8 de septiembre de 2026

2. AYÚDATE QUE YO TE AUDO.

 

RECUERDOS DE LAS MERCEDES DEL LLANO.

DIOS DICE: “AYÚDATE QUE YO TE AYUDO”.

 


Edgardo Rafael Malaspina Guerra

Este relato lo escuché en el matadero de Las Mercedes del Llano, mientras esperaba a mi padre,  quien realizaba sus diligencias de carnicero.

1

El tío y el sobrino regresaban de haber comprado una vaca en una de las fincas cercanas al pueblo.  Ambos trabajaban de carniceros y la compra se había cerrado en condiciones ventajosas. La vaca daría buenas ganancias luego de ser sacrificada. El animal que movía su cola y bramaba de cuando en vez en la jaula del camión pronto dejaría de ser un todo para multiplicarse en sus partes, expuestas en un refrigerador en forma de finos cortes de pulpa negra, chocozuela, paleta, lomito y un largo listado de las diversas manifestaciones de la tentación de la carne.

2

Mientras conversaban animadamente y atravesaban la polvorienta carretera de granzón, olvidaron un detalle: la vaca tenía un hierro en su cuero que no estaba registrado en la papeleta de compraventa. Tal vez no hablaban del asunto para no invocar la materialización de las energías negativas que revolotean dentro de nosotros, pero que a veces saltan si las provocas y se transforman en funestas realidades. Pero, si algo malo puede pasar, pasará. Ley de Murphy.

 

3

Divisaron una alcabala. El sobrino que conducía el camión frenó en seco, lanzando una profecía oculta e inoportuna, un latigazo de pesimismo retardado: ¡Yo lo sabía!

El tío no se inmutó, se puso al volante y lo instó a actuar con firmeza:

—¡Anda y cubre con bosta el hierro que no aparece en los papeles!

4

Y en un acto fugaz de marroquinería preventiva, el cuero de la vaca dejó de mostrar la preocupante marca supernumeraria.

5

El tío, entonces, citó el proverbio, contundentemente cierto, pronunciado por el propio Dios, pero excluido de los Libros Sapienciales: ¡Ayúdate que yo te ayudo!

 

 

 

 

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