LAS MERCEDES DEL LLANO: MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA

LAS MERCEDES DEL LLANO: MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA
LIBRO DE EDGARDO MALASPINA.




LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA

LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA
2014

martes, 31 de marzo de 2026

 

LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA.

PICAR TROYA.






Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

 

 

 

1

La Semana Santa era una mezcla de creencias, religiosas y supersticiosas. La abuela Matilde decía que las lluvias, unos días antes de iniciarse la Semana Mayor, era para que maduraran las ciruelas, y también para que salieran los morrocoyes.

En Semana Santa no todo era recogimiento y oración. Como en el Eclesiastés había un tiempo para cada cosa. Las actividades ociosas y divertidas, que terminaban con la quema de Judas, incluían juegos de mesa,  y competencias  a cielo abierto en la calle o en los patios de las casas.

2

Se jugaba al “trompito”, una variante del juego de los dados. Era una diversión dentro de la casa.

Picar Troya era una distracción  de jóvenes y adultos. Se picaba troya en la avenida. El juego, en realidad, es una variante de una guerra. “Arder Troya” es una expresión homérica. Está en la Ilíada. Pero los trompos existían antes de la llegada de los españoles. Nuestros indios jugaban al trompo y a la zaranda.

3

Antes de iniciar el juego de troya  se dibujaba un círculo en el suelo, y luego cada participante lanzaba su trompo. La idea era golpear el trompo que yacía sobre un círculo. Antes se había establecido el recorrido de la competencia. El trompo perdedor era maltratado  por los otros trompos. Recibía mazazos con la punta metálica del trompo castigador, sostenido por su propio guaral.

Antes podía pactarse el “perrito pegón, maceta”, es decir, si el trompo castigador dejaba su punta clavada sobre el trompo perdedor, se recurría a un objeto pesado para rematar la acción. Por lo general, el trompo perdedor terminaba dividido en dos partes.

4

Había trompos serenitos, cuyo baile era equilibrado y uniforme, como si bailasen un pasaje. Había también trompos “taratateros”, desajustados y estridente, como si bailasen un joropo recio.

5

Había trompos de fábrica, bien pintaditos con su respectivo cordel.  Pero también había trompos caseros, fabricados por manos expertas. Muchas veces no estaban pintados y lucían el color original de la madera con la cual los esculpieron. Se bailaba con un mecatillo. Cuando este tipo de trompos tenía gran tamaño se les dominaba “batata”.

6

Otro juego consistía en tomar un trompo en pleno baile y pasarlo a una mano para que siguiera su danza. El trompo también podía ser colocado sobre una uña, pero esto era  máxima destreza de prestidigitador. A Carlos,mi hermano maayor, nadie le ganaba en esta peculiar forma del juego de los trompos.

¡Cógeme ese trompo en la uña! Es una expresión para retar a una persona a cualquier cosa.

7

Bailar zarandas era un espectáculo de lujo muy concurrido. Las zarandas se hacía con calabazas secas, y bailarlas era cosa de maestros. A la zaranda en pleno baile se le lanzaba un trompo para tratar de romperla. Generalmente, los trompos eran las batatas.

Estas exhibiciones, mezcla de muy logrado arte  y talento natural, las vi en el patio de la tía Rogelia.

Nunca olvido el siguiente episodio. Había un señor que andaba en una bicicleta de reparto, no recuerdo su ocupación, que participaba en un juego de zarandas. Se llamaba Evaristo, y por sus labios pronunciados le decían “Evaristo El Trompú”, sobrenombre que no lo perturbaba. Un día alguien lanzó su batata a una zaranda. La batata rebotó y cayó sobre la frente de Evaristo El Trompú. Salió un hilo de sangre, lo que ameritó la muy oportuna intervención de don Cecilio Chire, quien le aplicó, según lo dijo él mismo, “una pellá de chimó”. Un tratamiento, de la medicina  alternativa, de evidente procedencia indígena.

 

 

 

LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA.

PICAR TROYA.

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

 

 

 

1

La Semana Santa era una mezcla de creencias, religiosas y supersticiosas. La abuela Matilde decía que las lluvias, unos días antes de iniciarse la Semana Mayor, era para que maduraran las ciruelas, y también para que salieran los morrocoyes.

En Semana Santa no todo era recogimiento y oración. Como en el Eclesiastés había un tiempo para cada cosa. Las actividades ociosas y divertidas, que terminaban con la quema de Judas, incluían juegos de mesa,  y competencias  a cielo abierto en la calle o en los patios de las casas.

2

Se jugaba al “trompito”, una variante del juego de los dados. Era una diversión dentro de la casa.

Picar Troya era una distracción  de jóvenes y adultos. Se picaba troya en la avenida. El juego, en realidad, es una variante de una guerra. “Arder Troya” es una expresión homérica. Está en la Ilíada. Pero los trompos existían antes de la llegada de los españoles. Nuestros indios jugaban al trompo y a la zaranda.

3

Antes de iniciar el juego de troya  se dibujaba un círculo en el suelo, y luego cada participante lanzaba su trompo. La idea era golpear el trompo que yacía sobre un círculo. Antes se había establecido el recorrido de la competencia. El trompo perdedor era maltratado  por los otros trompos. Recibía mazazos con la punta metálica del trompo castigador, sostenido por su propio guaral.

Antes podía pactarse el “perrito pegón, maceta”, es decir, si el trompo castigador dejaba su punta clavada sobre el trompo perdedor, se recurría a un objeto pesado para rematar la acción. Por lo general, el trompo perdedor terminaba dividido en dos partes.

4

Había trompos serenitos, cuyo baile era equilibrado y uniforme, como si bailasen un pasaje. Había también trompos “taratateros”, desajustados y estridente, como si bailasen un joropo recio.

5

Había trompos de fábrica, bien pintaditos con su respectivo cordel.  Pero también había trompos caseros, fabricados por manos expertas. Muchas veces no estaban pintados y lucían el color original de la madera con la cual los esculpieron. Se bailaba con un mecatillo. Cuando este tipo de trompos tenía gran tamaño se les dominaba “batata”.

6

Otro juego consistía en tomar un trompo en pleno baile y pasarlo a una mano para que siguiera su danza. El trompo también podía ser colocado sobre una uña, pero esto era  máxima destreza de prestidigitador. A Carlos nadie le ganaba en esta peculiar forma del juego de los trompos.

¡Cógeme ese trompo en la uña! Es una expresión para retar a una persona a cualquier cosa.

7

Bailar zarandas era un espectáculo de lujo muy concurrido. Las zarandas se hacía con calabazas secas, y bailarlas era cosa de maestros. A la zaranda en pleno baile se le lanzaba un trompo para tratar de romperla. Generalmente, los trompos eran las batatas.

Estas exhibiciones, mezcla de muy logrado arte  y talento natural, las vi en el patio de la tía Rogelia.

Nunca olvido el siguiente episodio. Había un señor que andaba en una bicicleta de reparto, no recuerdo su ocupación, que participaba en un juego de zarandas. Se llamaba Evaristo, y por sus labios pronunciados le decían “Evaristo El Trompú”, sobrenombre que no lo perturbaba. Un día alguien lanzó su batata a una zaranda. La batata rebotó y cayó sobre la frente de Evaristo El Trompú. Salió un hilo de sangre, lo que ameritó la muy oportuna intervención de don Cecilio Chire, quien le aplicó, según lo dijo él mismo, “una pellá de chimó”. Un tratamiento, de la medicina  alternativa, de evidente procedencia indígena.

 

 

domingo, 29 de marzo de 2026

RITUALES DE SEMANA SANTA

 

 

MEMORIAS MERCEDENSES.

 

RITUALES DE SEMANA SANTA EN MIS EVOCACIONES INFANTILES.

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 


 

1

La Semana Santa era y sigue siendo tiempo para la reflexión y el recogimiento espiritual. Con la  bendición de los ramos se iniciaba la conmemoración religiosa. Seguían las misas y las procesiones con la escenificación del Via Crucis.

Todo era solemnidad. Un Jueves Santo vimos cómo el “comisionado del trabajo”, un señor parecido a Quincy Magoo, el personaje de los dibujos animados con problemas de la vista, bajó de su carromato y mandó a cerrar todos los negocios del pueblo. Se paró cerca de las acacias de la avenida y vociferó a los cuatro vientos: ¡Pecadores, no respetan la memoria del hombre más grande de la humanidad! ¡Hoy es un día sagrado, nadie debe trabajar!

 

2

En la casa, mamá escuchaba la Pasión de Cristo por Radio Rumbos. Arquímedes Rivero interpretaba a Jesús. Yo decía para mis adentros: ¡Caramba, Cristo es bondad y amor! No pudo hablar así, como habla Arquímedes Rivero, en ese tono soberbio y arrogante de Martín Valiente, parecido al de un héroe vengador. Bueno, eso pensaba el niño que era yo.

 

 

3

Nosotros asistíamos al Cine Las Mercedes para ver, invariablemente,  una película: Vida, pasión y muerte de Jesucristo. La película era tan vieja que se interrumpía de tiempo en tiempo  porque el rollo se partía. Entonces debíamos esperar a  que Polo o Pelón, los proyeccionistas de aquellos lejanos días, empataran la cinta. Claro, en ese ínterin, los cinéfilos formábamos un escándalo. Por estas razones (las interrupciones por la fragilidad del rollo y los chiflidos de los asistentes), comparo al Cine de Las Mercedes con Cinema Paradiso, la inmortal película italiana llena de ternura y nostalgia.

 

 

 

domingo, 22 de marzo de 2026

LAS TROPAS DEL CORONEL REALISTA JUAN JUEZ LLEGAN HASTA SANTA RITA DE MANAPIRE (1819)

 

LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA.

 

LAS TROPAS DEL CORONEL REALISTA JUAN JUEZ LLEGAN HASTA SANTA RITA DE MANAPIRE  (1819)

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

1

En 1819 el ejército realista , en calidad de pacificador , tenía como jefe máximo a Pablo Morillo , quien afinaba las estrategias para continuar lo que suponía era la reconquista del territorio venezolano y acabar , de una vez por todas , con la guerra.

Miguel de la Torre se había posesionado de la plaza de San Fernando de Apure, mientras los patriotas ocupaban extensas zonas del Arauca. Los realistas efectuaban operaciones de reconocimiento, pero eran hostigados por los republicanos con sus baterías. Los bandos intercambiaban fuegos de artillería desde las orillas de los ríos del Apure .Miguel de la Torre atacó , con su columna de cazadores ,las posiciones de los patriotas al mismo tiempo que arrastraba varias canoas con las colas de los caballos. Páez reforzó al ejército patriota con 800 hombres . El comandante realista Ramos atacó a los patriotas y fue herido gravemente de un lanzazo en la cabeza. Los republicanos atacaban repentinamente y se retiraban de igual forma. Los realistas se quejaban de la velocidad de los caballos de sus enemigos y entendían que todas esas acciones evitaban una acción general con el objeto de fatigarlos “por los ardientes arenales del Arauca.” La táctica de guerra de guerrillas , por parte de los patriotas, era evidente .

 

2

El 18 de marzo de 1819 el coronel realista Juan Cini notifica a sus superiores ,desde su Cuartel General de Achaguas, sobre los últimos acontecimientos. Específicamente se refiere a Zaraza que se dirigía a las quebradas del Valle de la Pascua para enviar a San Diego el ganado que pudiese. Los realistas lo atacaron, pero no pudieron apresarlo. No obstante, capturaron a su secretario y le dieron muerte. También fueron hechos prisioneros 25 patriotas y se apoderaron de 25 carabinas. Páez , por su lado, luchaba con su Guardia de Honor, contra el coronel Jacinto Perera. También , Juan Cini , habla del paso de los realistas por Santa Rita tras las huellas de Zaraza : “El coronel comandante del regimiento de Húsares de Fernando VII , Don Juan Juez ,desde el campamento del Cucharo con fecha de 23 del próximo, pasado de febrero (de 1819) anuncia el feliz éxito de su expedición emprendida sobre los cantones del rebelde Zaraza, y los de Urquiola y Rengifo, habiendo seguido su ruta por Santa Rita …”  .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 3 de marzo de 2026

EL JUEGO DE LA PELOTA Y LA CASA EMBRUJADA .

 

CASAS Y COSAS DE LAS MERCEDES DEL LLANO.

 

 

 

EL JUEGO DE LA PELOTA Y LA CASA EMBRUJADA .

 


 

 

 

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

1

 El estadio de Las Mercedes quedaba cerca del liceo Pedro Itriago Chacín en el sitio que una vez se llamó  Barrialito.

En ese estadio jugaban al béisbol los trabajadores petroleros con sus respectivos equipos, pero también se realizaban “caimaneras” o juegos entre equipos que se organizaban de manera ocasional. Participaban adultos y jóvenes. Estos últimos formaban parte de la Corporación Criollitos de Venezuela.

El béisbol era una atracción, por lo general, de los domingos; pero también se efectuaba en días de semana.

2

En uno de esas contiendas beisbolísticas, una pelota se salió del perímetro del estadio. Era algo frecuente, consecuencia de un  jonrón o de un un foul fly. Lo cierto es que cuando eso sucedía, una trulla de muchachos salía en estampida en busca de la pelota.

La pelota cayó por la ventana de  una casita de barro, bahareque y cinz.

3

Luego de tocar la puerta con insistencia, los vecinos dijeron que la casa estaba deshabitada. Los muchachos forzaron la puerta y entraron.

El rancho tenía una sala-cocina que comunicaba con un cuarto. Supusieron que era un dormitorio. Entraron y se sorprendieron: en medio del recinto, el piso de cemento tenía un agujero con forma de ataúd.

Del hoyo sobresalían los zancos de una escalera de madera.

Huyeron despavoridos para comunicar la noticia.

Al rato regresó una trulla mayor: medio pueblo.

4

En el cuartucho no cabía un alma más. —Es necesario bajar para ver qué hay allá —dijo alguien. Todos guardaron silencio.

Luis, un joven atrevido, amante del peligro (podía pasar a gran velocidad en bicicleta por debajo de un camión cisterna de gasolina en movimiento) y de aventuras descabelladas, se ofreció de voluntario.

Luis bajó con una linterna por los peldaños de la escalera.  A los pocos minutos gritó que había llegado a una sala, pero que más abajo estaba otro hueco parecido al de arriba con otra escalera que iba más profundo.

Era un hoyo de dos pisos. Luis siguió bajando.

5

Cuando volvió a donde estaba la multitud, Luis contó lo siguiente:

 En el primer espacio subterráneo estaban dos féretros pequeños de color blanco, colocados sobre unos ladrillos rojos. En medio de los mismos se observaba un candelabro con signos de velas usadas. En las paredes colgabas fotografías de niños rodeados de imágenes de santos.

En el segundo subterráneo las urnas eran grandes y negras. Tenía un candelabro en la misma disposición de la sala superior; pero si las velas de arriba se habían desgastado, las de abajo, según la descripción de Luis, parecían estalactitas las adheridas al flamero, mientras que las goteadas hasta el suelo eran como estalagmitas. Todas estas descripciones eran señales de una intensa actividad espiritista. En las paredes había fotografías de personas con alfileres. Sobre una repisa se ubicaba una réplica en cerámica de María Lionza, como de medio metro, rodeada de figuras de menor tamaño, entre las cuales se destacaban Negro Primero, un indio con una hacha, y muchas otras estatuillas que Luis no conocía.

De la muchedumbre saltó una pregunta:

—¿Abriste las urnas?

—¡Claro!

—¿Qué viste?

—Muñecos de trapo.

 

6

Luego de saberse los detalles del rancho macabro del juego de la pelota, la noticia fue motivo de murmuraciones en las tertulias de los mercedenses.

Algunos vecinos dijeron “que lo sabían”, porque sentían pasos en las madrugadas que se dirigían a la casa embrujada.

Los capitanes a posteriori nunca faltan.

 

 

 

domingo, 8 de febrero de 2026

MÉDANO COLORADO

 

LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA.

Edgardo Rafael Malaspina Guerra


 

MÉDANO COLORADO.

1

 Desde Santa Rita de Manapire parte la carretera hacia el parque nacional Aguaro-Guariquito. El trayecto sólo posible en verano, se inicia bordeando los arrecifes, siguiendo caminos, veredas  y desvíos que levantan polvo al paso de las llantas.

2

 Viajas y observas  extensiones de sabanas , paisajes cinéticos de pajonales , hierbas secas  y olorosas, pequeños esteros, lagunas con garzas y muchos pájaros cantores, alegres y extraños para quien se adentra en la zona por primera vez.

3

 Son casi tres horas hacia Garcita, a orillas del Aguaro-Guariquito, pero la ruta se hace corta  cuando disfrutas del panorama con sus parajes  variopintos y exóticos como el cerro de Médano Colorado, a un lado de la senda.

4

Médano colorado es un cerro de arena en constante movimiento. Fuerzas eólicas permiten  la acumulación de arena menuda y rosácea en una pugna eterna con los elementos centrífugos de la erosión.

 Se sube a Médano Colorado sintiendo la pesadez en los pies ,la arena  obstaculiza el paso. La huella, sobre la arena colorada movediza, es casi inmediatamente borrada por una ráfaga de aire silbante. Un frescor salvaje  y acogedor invade nuestro cuerpo, y entonces se piensa en la grandeza de las cosas buenas del alma, la sabiduría  de la naturaleza y las bellezas geográficas de nuestro país.

5

 Al llegar a la cima , solventando cráteres y ondulaciones , se divisa un paisaje de lejanías verdi-azules , circulares  y extasiantes. Por un instante te sientes todopoderoso al meditar pausadamente; luego percibes un gran alivio corporal y espiritual.

6

 Médano Colorado, de lejos es una turgencia misteriosa; de cerca, arenisca virgen y torbellino de ensueños.

 

lunes, 2 de febrero de 2026

SUCRE: EL MAL JINETE.

 

 


ANTONIO JOSÉ DE SUCRE: EL MAL JINETE.

(Cumaná, 3 de febrero de 1795)

Dedico a mi muy apreciada Maestra Dalila

Edgardo Rafael Malaspina Guerra.

1

La Historia Patria, la grande,  la estudiábamos desde el segundo grado de primaria. El método utilizado era el escolástico: había que aprenderse párrafos enteros al caletre

2

En el Grupo Escolar Monseñor Rodríguez Álvarez  de Las Mercedes del Llano , en sexto grado, la Maestra Dalila nos habló de Antonio José de Sucre, y nos pidió saberse de memoria la semblanza que hizo Simón Bolívar sobre el Gran Mariscal de Ayacucho, y la cual abarcaba más de una página.

3

Parece que Sucre tenía una manera muy peculiar de montar a caballo, por eso cuando  Daniel Florencio O’ Leary  lo vio, por primera vez, le preguntó al Libertador:

—¿Quién es ese mal jinete?

Bolívar le contestó inmediatamente:

—“Es uno de los mejores oficiales del ejército, reúne los conocimientos profesionales de Soublette, el bondadoso carácter de Briceño, el talento de Santander y la actividad de Salom”.

Luego, Bolívar se extendió en alabanzas, destacando su valor, inteligencia y lealtad, sus principios, comportamiento moral y su grandeza del alma.