LAS MERCEDES DEL LLANO: MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA

LAS MERCEDES DEL LLANO: MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA
LIBRO DE EDGARDO MALASPINA.




LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA

LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA
2014

lunes, 9 de marzo de 2020

ERNESTO CARDENAL EN LAS MERCEDES DEL LLANO


ERNESTO CARDENAL EN LAS MERCEDES DEL LLANO .


Edgardo Malaspina

1
A través del poeta Arturo Álvarez d Armas me enteré de la muerte de Ernesto Cardenal. Entonces recordé el siguiente episodio: Hace mucho tiempo caminaba por la avenida Bolívar de Las Mercedes del Llano cuando me encontré con el primo Edwin Malaspina (q.e.p.d). Estaba sentado leyendo un libro: "Ernesto Cardenal en Cuba".Estoy viendo de qué trata, cuando lo termine te lo presto, me dijo ; y así lo hizo.
2
El libro, como lo indica su nombre, se refiere a una visita que hizo Cardenal a Cuba, sus reuniones con otros poetas, Fidel Castro y gente sencilla del pueblo. Es una crónica donde anota lo bueno y lo malo de la revolución. Y esto último era lo que más se delineaba: la utopía se desdibujaba y pasaba a distopía.
3
Cardenal colaboró con la revolución sandinista, luego se deslindó de ella y de cualquier otro tipo de revolución, donde se pide gritar las consignas de partido sin discernir por cuál motivo. "Quien no es revolucionario en su juventud, no tiene corazón; pero si lo sigue siendo ya de viejo, no tiene cerebro". Eso dicen que dijo Churchill; otros afirman que no lo dijo, pero igual es verdad.

sábado, 15 de febrero de 2020

ANGEL EDUARDO ACEVEDO, EL POETA DE GARCITA



LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA

ANGEL EDUARDO ACEVEDO, EL POETA DE GARCITA

(... Enajenación es andar bajo la entera servidumbre, bajo el totalitarismo…)

Edgardo Malaspina
1
“No es lo mismo haber nacido a orillas del Sena que en la confluencia del Apurito con el Guariquito”. Eso afirmó Jesús Sanoja Hernández cuando prologó un libro de Ángel Eduardo Acevedo, el poeta de Garcita. Luego, JSH establece una relación muy íntima entre la obra poética de Acevedo y su lar nativo, donde tiene enterrado ombligo y alma, como si estuviese amarrado al botalón de la infancia. Partió de Garcita y se hizo “itinerante, caminante, pero no viajero, incursionista mas no excursionista”. Físicamente, lo define pálido y espigado, con inexpresivo rostro cruzando los pasillos de la Facultad de Humanidades de la UCV, “en medio de rigores silenciarios, vastos recogimientos que en audición del mundo economizaba la palabra para dotarla del poder de la poesía. Iba y venía becerrero…”
2
Luis Alberto Crespo recuerda la procedencia fluvial de Acevedo, entre el Apurito y el Merecurito “cuyas aguas no consiguen refrenar las furias del verano”. Recuerda también su canto, lleno de “pasión por el aguacero regañado por los incendios, desde Garcita a La Culebra”.
3
AEA se inició en el mundo de las letras en El Guariqueñito en San Juan de los Morros, junto a Valera Mora y Adolfo Rodríguez. Estudió literatura en la UCV. Participó en círculos literarios como Tabla Redonda (1959). Colaboró con las revistas Letra Roja (1963), Sol Cuello Cortado (1963) y en el papel literario de El Nacional. En 1964 obtuvo el premio de la Asociación de Estudiantes de Letras. Luego recibió el premio de Poesía Latinoamericana de la revista Imagen. Entre sus libros tenemos: Papelera, Rústico, Mont Everest , y Baladas y Romances.
4
Acevedo es poeta que reafirma su vocación a través de sentencias lapidarias:

-La poesía es sencillo estremecimiento hacia el espíritu, la vibración que sube al agitarse nuestros monstruos bestiales y angelicos, de aquí que la materia poética es patrimonio de todos los hombres…
-La vida es eso que aspiramos, el cumplimiento de los ideales. El mundo es esto en que se nos ha convertido la vida.
-Cuando era la naturaleza silenciosa, la callada energía era la vida.
-Queríamos, a partir de la palabra, dar comienzo a la organizada, comulgante, exacta vida del hombre.
-Donde empieza el mundo termina la esperanza secular de la vida, cuyo curso, entonces se vuelve calvario…
-Cuando los hombres aseveran que el mundo ha sido creado por Dios es para utilizarlo contra la vida…
-La guerra significa, con estruendo, la enajenación. Y enajenación es andar bajo la entera servidumbre, bajo el totalitarismo…
-Arte y amor son al final uno, vasija y esencia de la vida ideal, que a estas alturas se llamará anhelo de espíritu…


sábado, 8 de febrero de 2020

RÉQUIEM PARA JOSÉ SOLÓRZANO, EL AMIGO CRONISTA QUE SE FUE.





RÉQUIEM PARA JOSÉ SOLÓRZANO, EL AMIGO CRONISTA QUE SE FUE.


Edgardo Malaspina
1
Con el profesor José Solórzano, cronista de Guayabal, compartimos muchos agradables momentos en las diferentes reuniones de la Asociación de Cronista de Venezuela y de Guárico. Era un gran contertulio, y daba gusto escuchar sus interesantes disertaciones sobre historia regional, anécdotas y relatos llenos de picardía y fino humor. Sabía escribir y contar muy bien.
2

En el 2009 estuvimos en Guayabal, invitados por el profesor Solórzano. Viajamos Argenis Ranuarez, el profesor Noel Lugo con su esposa, y yo. Se celebraba un aniversario más de la fundación de Guayabal (1796). Llegamos a las 6 de la tarde. Encontramos al pueblo cambiado para mejor. Lo buscamos. Estaba muy ocupado, dando los últimos toques para la celebración y organizando todo lo concerniente a su logística. Solórzano nos mostró el sitio donde estaba ubicada la casa natal del Dr. Julio De Armas.
3
En el liceo Carlos del Pozo se realizó el Primer Encuentro de Cronista en Guayabal. Luego de las ponencias nos fuimos a su casa. Jose Solórzano nos recibió con las manos abiertas. En su hogar nos hospedamos , y bajo un cotoperiz, con Oldman Botello, conversamos con una botella de güisqui. Hablamos de lo que hablan siempre los cronistas , hasta llegar al tema de Arévalo Cedeño. Después de charlar un largo rato, nos marchamos a dormir. Al amanecer José nos saludó efusivamente entre tazas de café. Lo mismo hizo con sus vecinos. Es un rito mañanero, nos dijo.
4
Ciertos instantes intrascendentes de nuestras vidas cobran fuerza en nuestra memoria ante la partida de un amigo, tal vez para que el olvido, la verdadera muerte, no triunfe.
¡Descansa en paz, estimado cronista!

FOTOGRAFÍAS
1.De izquierda a derecha: EM, José Solórzano, Caremen Sierra, Felipe Hernández y Félix Lugo. (El Sombrero)

2.En El Tocuyo. En la XLI Convención de Cronistas de Venezuela.



martes, 12 de noviembre de 2019

EL ÚLTIMO ADIÓS DE MONSEÑOR VÍCTOR MANUEL PÉREZ ROJAS, UN GRAN MERCEDENSE.





EL ÚLTIMO ADIÓS DE MONSEÑOR VÍCTOR MANUEL PÉREZ ROJAS, UN GRAN MERCEDENSE.

Edgardo Malaspina

1
Murió Monseñor Víctor Manuel Pérez Rojas, destacada personalidad de la Iglesia Católica venezolana, Obispo Emérito de la Diócesis de San Fernando de Apuré, Obispo titular de Tagaria y Obispo Auxiliar de Calabozo.
2
Víctor Manuel Pérez Rojas nació en Las Mercedes del Llano el 17 de octubre de 1940, y dijo su último adiós el 12 de noviembre de 2019.
3
Se ordenó como sacerdote el 11 de septiembre de 1965 en Las Mercedes del Llano, y dio su primera misa al siguiente día  también en Las Mercedes del Llano. Sus misas eran clases magistrales de liturgia, exégesis bíblica e historia nacional y universal.

4
Sus estudios de primaria los realizó en el Grupo Escolar Monseñor Rodríguez Álvarez,  la misma institución que ha acogido en sus inolvidables cálidas aulas a muchos mercedenses. Luego hizo sus estudios sacerdotales en los Seminarios de Calabozo, Divina Pastora de Barquisimeto y Santa Rosa de Lima de Caracas.
5
Cuando el papa Juan Pablo II,  lo nombró Obispo de Calabozo el 23 de junio de 1998, en San Juan de los Morros se realizó una emotiva ceremonia para celebrar su designación y desearle éxitos en esa nueva etapa de su carrera religiosa. El doctor Rafael Emilio Silveira, gobernador del Estado Guárico para aquel entonces, dirigió este acto solemne y festivo, y resaltó los momentos más importantes de  la meritoria vida del sacerdote mercedense.
Las Mercedes del Llano se unió también a estas celebraciones y recibió a Monseñor Víctor Pérez  Rojas con arpa, banda militar, flores, poemas y discursos elogiosos.
6
En el 2015 , en el marco de la  XLIII Convención de Cronistas de Venezuela (ANCOV) en la ciudad de Valencia, tuve el honor de presentar mi libro “          Las Mercedes del Llano y su historia” ; en la Catedral de Valencia el cronista de Mérida Cardenal Baltazar Porras, me dijo: “Bautizo este libro con profundo cariño, porque se refiere al pueblo de mi amigo y compañero seminarista Monseñor Víctor  Pérez Rojas”.
7
Nos dijo adiós Monseñor Víctor  Pérez Rojas, un gran amigo, un gran mercedense, un gran guariqueño, un gran venezolano.



viernes, 4 de octubre de 2019

SALA DE ESPERA

SALA DE ESPERA
(A mi entrañable amigo Edgardo Malaspina)
La niña se arrastra
no sabe de infartos
ni del poema que me contiene
sigue siendo de carne y hueso
en medio de esta ronda
de heridas, desazones
batas blancas y estornudos
ni un solo ángel
somos los únicos en el ramaje
(“el bien y el mal” florece en otoño
las sonrisas y las tristezas
son hojas amarillas)
Dios lo quiere todo
él también se arrastra
en esta sala de espera.
Jeroh Juan Montilla

miércoles, 2 de octubre de 2019

HUMBOLDT EN LAS MERCEDES


HUMBOLDT EN LAS MERCEDES


Dedicado a Don Edgardo Malaspina, su cronista.

Nada extraño que en Las Mercedes del Llano hubiera una tradición referida a presunto paso de Humboldt por la zona cuando recorría tierras del actual Estado Guárico. No hizo tal trayectoria. Pero hubo en los cincuenta una escuela con el nombre de un venezolano a quien el sabio le concede fama universal: Don Carlos del Pozo y Sucre, que hacía en Calabozo experimentos de física y electricidad. Estudié allí. La asociación con el pueblo no podía ser más notoria. La comentaron quizá compañeros acuciosos como mi hermano Alirio, Mayorguita o Eddy Ramírez; maestros preparados que les gustaba enseñar, como Anita Tovar, Víctor Vera Morales, Carmen Navarro, Corere Chacín, etc. O los hermanos Ledezma (Celestino y Rómulo) que de todo sabían. Un rumor fascinante, que nos puso a imaginar al explorador lejano merodeando por los farallones, una falla geográfica que nos atraía al sur del poblado. La suposición derivada, parcialmente quizá, de la obra “Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Mundo”, donde el viajero menciona el hato Nuestra Señora de Belén de Mata Linda. Uno de los cinco fundos con más reses entonces. No anduvo por allí y el dato pudo dárselo el dueño Tomás Paz del Castillo, Juez de Llano ese 1800 en que el alemán se enrumbaba desde el norte, por Calabozo y Apure, hacia el Orinoco.

Adolfo Rodríguez