LAS MERCEDES DEL LLANO: MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA

LAS MERCEDES DEL LLANO: MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA
LIBRO DE EDGARDO MALASPINA.




LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA

LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA
2014

martes, 20 de diciembre de 2022

NAVIDAD EN LAS MERCEDES DEL LLANO. CASI UN CUENTO DE NAVIDAD: UN DISPARO A QUEMARROPA.

 

 

[5]CASI UN CUENTO DE NAVIDAD:UN DISPARO A QUEMARROPA.

 Edgardo Rafael Malaspina Guerra


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En aquellas épocas navideñas de mi lejana infancia los fuegos artificiales más peligrosos eran “los cohetes” y “los tumbarranchos”.  Estos dos dispositivos pirotécnicos en algunas ocasiones terminaban con heridos. Los primeros debían ser lanzados verticalmente; pero por alguna razón a veces adoptaban la posición horizontal y seguían esa trayectoria a baja altura , precisamente hacia algún sitio donde la gente se agrupaba. El tumbarrancho se encendía y se lanzaba, pero a veces explotaba en las manos del sujeto que lo manipulaba. Los otros juegos eran el “saltaperico” que se raspaba y se tiraba al piso produciendo ruidos y luces; el traqui-traqui  o pequeño cilindro a cuya mecha se le aplicaba fuego y se lanzaba para provocar una explosión; las estrellitas o varillas metálicas recubierta de pólvora que al  activarse producían chispas  estrelladas semejantes a las que saltan en la faena de los amoladores y soldadores ; pero a los más pequeños ,mi padre sólo  nos permitía usar unas pistolas  a la que se le colocaban unos diminutos cartuchos metálicos en el tambor unido a un cañón sin salida que al ser percutidos sólo  emitían  un fuerte sonido acompañado de humo con un  olor característico.

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La bodega de nuestro padre era muy concurrida , y lo era más aún en diciembre. Había compradores al detal y al por mayor; los que pagaban inmediatamente y los que compraban a crédito. Recuerdo muy bien a Teodosio, el último comerciante mercedense que utilizó varios burros enjalmados para cargar sus víveres hasta su negocio de carretera.  Algunos de estos clientes traían largas listas y empezaban a dictar mientras papá junto con los empleados buscaban la mercancía solicitada en los estantes o en el depósito.

Ese día del singular incidente que nos ocupa en el negocio estaba un señor del campo con sombrero peloeguama. Con su lista en mano hacía notas y trazaba rayas sobre el producto ya despachado. Mientras el campesino estaba distraído en su faena, entró intempestivamente al local un niño con una de las pistolas navideñas de juguete, que ya hemos descrito,  y le espetó al señor:

¡Manos arriba!

El señor, muy asustado,  alzó los brazos inmediatamente , y el niño sin darle tiempo de salir de la sorpresa haló el gatillo y le disparó a quemarropa. Se produjo el sonido típico de un balazo y el señor cayó tendido al suelo. Mi padre sólo alcanzó a gritar: ¡Lo mató!

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Al caer el viejo campesino apretaba los dientes y de su boca salía espuma. Al rato se recuperó del ataque epiléptico, sano y salvo de la desigual batalla. El niño, seguramente con su cerebro repleto de imágenes de películas vaqueras,  huyó despavoridamente y hasta el día de hoy no se le ha encontrado.

 


 

miércoles, 9 de noviembre de 2022

LUNA DE LAS MERCEDES DE LLANO.



 
LUNA DE LAS MERCEDES DEL LLANO. 8 DE NOVIEMBRE DE 2022.
FOTOGRAFÍA DE CARLOS MALASPINA.

sábado, 1 de octubre de 2022

PALABRAS EN EL SEXAGÉSIMO OCTAVO ANIVERARIO DEL GRUPO ESCOLAR MONSEÑOR RODRÍGUEZ ÁLVAREZ DE LAS MERCEDES DEL LLANO.

 


PALABRAS EN EL SEXAGÉSIMO OCTAVO ANIVERARIO DEL GRUPO ESCOLAR MONSEÑOR RODRÍGUEZ ÁLVAREZ DE LAS MERCEDES DEL LLANO.

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

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Son casi 70 años de la fundación del Escolar Monseñor Rodríguez Álvarez. La historia de esta institución mercedense , inolvidable y muy querida para muchos de nosotros, está recogida en nuestras crónicas y en un libro importante de la profesora Ligia Navas que presentamos en el 2004. Una vez hablamos de los antecedentes educativos, de la primera maestra del pueblo Concha Rachadell, cuyos apuntes también pudimos publicar y de los primeros estudiantes .

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Ahora hablaremos de recuerdos más íntimos. Tenía mucha razón Fernando Savater cuando dijo que la máquina que mejor perpetua la memoria es la nostalgia. Hay nostalgia por aquellas clases con dos turnos. No había tiempo para el ocio. Nos levantábamos temprano. Desayunábamos y caminábamos por la calle Eliseo Marchena .Esperábamos bajo la ceiba, que está al frente del grupo escolar, hasta que abrieran el portón y luego marchábamos en fila hasta el patio de formación antes de entrar a los respectivos salones. Con cariño recuerdo a mis primeros maestras desde Josefina de Moreno en primer grado hasta la maestra Dalila de Arbeláez en sexto grado. Aprendimos a leer y a escribir desde el inicio de nuestros estudios. La Historia de Venezuela y la Historia Universal nos abrieron todo un mundo de ensueños.

Regresábamos a casa al mediodía. Luego del almuerzo partíamos nuevamente hasta Monseñor Rodríguez Álvarez. Ese turno terminaba a las cinco de la tarde.

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Hay nostalgia por aquellos pupitres grandes con gavetas para colocar cuadernos, libros y lápices de colores. Hay nostalgia por las hojas blancas para trazar nuestros dibujos ingenuos pero salido de nuestras manos y de nuestro más genuinos sentimientos. Hay nostalgia por las planas para mejorar nuestra letra y corregir errores ortográficos . Hay nostalgia por aquellas madrugadas con un cielo lleno de luceros para estudiar en voz alta porque según mi padre a esas horas se fijaban mejor las lecciones en la memoria y la voz alta reforzaba el aprendizaje.

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En los primeros años aprendimos aquellas canciones infantiles, algunas nos hacían reír, otras nos hacían lloran porque nos parecían muy tristes. El himno nacional, la bandera, el himno al árbol, el araguaney que ahora asocio a las primaveras y también a las estaciones de otoño por las hojas amarillas , y que más tarde se quedaron grabadas junto a Vivaldi, son algunos de estos gratísimos recuerdos.

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Los amplios pasillos de pisos rojos los recorríamos con alegría. Los almendrones siempre fueron una delicia de los recreos junto a las uvas de playa de aquellos patios que en nuestra infancia veíamos como espacios muy extensos y misteriosos.

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Empecé a estudiar cuando era director de la escuela Luis Gabriel Tocuyo. Luego vino otro director: Celestino Doroteo Silva. Y finalmente tuvimos de directora a la maestra Evelia Ortiz de Ochoa. A todos ellos se les recuerda con inmenso cariño .

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El respeto a los mayores y a los maestros se demostraba poniéndose de pie si alguno de ellos entraba a nuestros salones y en el silencio mientras la clase era explicada. Cuando ingresé a la Facultad de Medicina en Moscú noté que está practica de ponerse de pie cuando un profesor ingresaba a nuestra aula era una costumbre común en Rusia desde la primaria hasta en las universidades,  entonces recordé a mi escuela Monseñor Rodríguez Álvarez.

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Los dictados, las lecturas en voz alta, las guías con preguntas y respuestas, los exámenes escritos, los interrogatorios, las tareas con ilustraciones, la tiza, el pizarrón y las primeras enciclopedias se quedaron para siempre en nuestros cerebros y corazones.

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Las letras explicadas con alguna frases como “corre Roque la casa se quema para explicar la “q” es una nemotecnia que aún me acompaña. Las lecturas para la casa en libros de cuentos con caballos alados que cruzaban las estrellas y pasaban cerca de la luna se repetían en nuestros sueños.

Tengo los mejores y gratos recuerdos sobre mi escuela primaria Monseñor Rodríguez Álvarez y un agradecimiento infinito para con mis maestros.

 

sábado, 30 de julio de 2022

EL DOCTOR CECILIO ANTONIO REQUENA OSORIO Y LAS MERCEDES DEL LLANO.

 


 

EL DOCTOR CECILIO ANTONIO REQUENA OSORIO Y LAS MERCEDES DEL LLANO.

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

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En la Bibliografía Médica Venezolana del Dr. Ricardo Archila se destaca que, en 1957, el doctor Cecilio Requena recibió el premio “Dr. Federico Moya Álvarez” por su trabajo científico “Anotaciones al margen de la geografía médico-sanitaria del Municipio Las Mercedes.”.  Cecilio Requena nació en Valle de la Pascua el 22 de noviembre de 1918 y murió el 28 de abril de 1976.  Se dedicó en cuerpo y alma a la medicina en el medio rural guariqueño. Trabajó en Palenque, Chaguaramas, , El Socorro , Santa María de Ipire y Las Mercedes.

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Requena era un médico chapado a la antigua, en el sentido hipocrático y galénico del término: hacía él mismo los exámenes de laboratorio,  observaba en un microscopio monocular cualquier tipo de muestra sanguínea o citológica y detectaba, infecciones, parasitosis y anemias con los recursos técnicos de la época. El microscopio ,el  hemómetro y el tensiómetro le eran suficientes para diagnosticar y recetar. También recurría a las sangrías en las crisis hipertensivas.

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El Dr. Argenis Ranuarez, Cronista Emérito de San Juan de los Morros, recuerda Al Dr. Cecilio Requena como un hombre de constitución pícnica, alegre, amable y bonachón. Gustaba mucho del café. Su trato era espléndido, su voz gruesa y su risa estentórea. Usaba camisas manga corta, preferiblemente blancas o de colores claros, con dos infaltables plumas fuentes en sus bolsillos. Los pantalones eran de tachones y los zapatos, de patente, tenían un brillo permanente.  Requena era médico a tiempo completo: cargaba consigo siempre, en su viejo Mercedes Benz, su maletín, sus récipes y muchas ganas de ayudar al prójimo.

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Los que dejan recuerdos gratos, por sus bondad y predisposición para socorrer al necesitado, al morir se convierten en leyenda, y de allí en personajes de la literatura. Mario Célis en sus Relatos Oníricos de La Atascosa dice del paso de Requena por Las Mercedes del Llano que fue  “paladín incansable, siempre en vela para mejorar la calidad de vida de los más necesitados”. Luego afirma que primero examinaba a niños y ancianos, a quienes tres ayudantes tomaban muestras de orina y heces. También dice que las medicinas que indicaba  “las proveía el mismo de su característico maletín color negro, que llevaba a todas partes”.

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El doctor Adolfo Rodríguez, Cronista Mayor del Guárico,  en su novela El Ramaje, ambientada en Las Mercedes del Llano durante el auge petrolero,    habla de Requena como incansable sanitarista y venereólogo. Cito: “Requena halló que siete de cada diez mujeres de las trabajadoras, en los prostíbulos de Las Marías padecían malestar venéreo. No asistían al dispensario ni se controlaban. Detectó casos entre hombres asiduos a tales recintos y se puso en campaña. Apertrechado de su estruendosa voz y desaprensiva índole, se erigió en calamidad para quienes comerciaban el sexo… Disconforme con la simple estadística, se presentó con bata, maletín, caja de medicamentos y enfermera hasta cada uno de los sectores catalogados de lenocinio…”

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Los mercedenses que conocieron a Requena lo recuerdan con cariño como el médico bondadoso que alguna vez los ayudó a recuperar su salud. De generación en generación se ha transmitido la noción de su calidad humana y su actuación siempre correcta impregnada de ética médica en un amplio anecdotario.

Fuente: https://drive.google.com/file/d/1pJWJUseH1HtnflgAepDqRObmv694kn0f/view