LAS MERCEDES DEL LLANO: MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA

LAS MERCEDES DEL LLANO: MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA
LIBRO DE EDGARDO MALASPINA.




LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA

LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA
2014

lunes, 3 de agosto de 2026

EL GATO NEGRO Y LA MEDIA VUELTA.

 

LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA.

 

EL GATO NEGRO Y LA MEDIA VUELTA.

 


 

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

1

 

Don Antonio era un comerciante muy conocido en el pueblo. Durante muchos años había trabajado con esfuerzo y dedicación hasta convertir su pequeña tienda en una bodega bien surtida. En sus amplios estantes podían encontrarse toda clase de productos alimenticios: arroz, frijoles, azúcar, café, harina, aceite y conservas. También vendía utensilios para el hogar y el trabajo, como ollas, platos, cubiertos, palas, machetes, baldes y muchas otras herramientas que los habitantes necesitaban para sus labores diarias.

 

Por la oferta de mercancías variadas y disímiles, el expendio de don Antonio era una pulpería en la acepción más castiza y colonial del término.

 

2

Su negocio siempre estaba lleno de clientes. Desde muy temprano llegaban campesinos, amas de casa y viajeros para hacer sus compras. Gracias a su honestidad y amabilidad, don Antonio se había ganado el respeto de todos. La bodega estaba ubicada junto a su casa, más allá del barrio Los Paraguitos, lo que le permitía atender el negocio sin alejarse de su familia

3

Un Miércoles Santo, don Antonio le dijo a su esposa e hijos:

—Mañana nos vamos para Agua Blanca. Estaremos hasta el Domingo de Resurrección  en nuestra parcela. Ya le envié un mensaje a Casaguita para que me mande a limpiar el rancho.

 

Agua Blanca era, y es todavía, un riachuelo de aguas transparentes a treinta kilómetros del pueblo, y  cuyas riberas arboladas y sombrías son genuinos parajes  acogedores, mitigadores de los calores de marzo. La belleza del paisaje, el clima agradable y  la cercanía al pueblo convierten a Agua Blanca en el balneario preferido de los mercedenses en los días santos.

 

De Casaguita diremos que era un conocido comerciante de Agua Blanca, famoso por un  bar, diligentemente atendido por él mismo

 

4

Durante toda la tarde prepararon el viaje. Empacaron alimentos, frutas, pan, carne para  la parrilla, bebidas, utensilios de cocina y varias hamacas para colgar bajo la sombra de los árboles. También llevaron mantas, linternas y pelotas para voleibol de playa.

 

Cuando todo estuvo listo, acomodaron cuidadosamente el equipaje en el camión. El vehículo quedó cargado con los bastimentos y todo lo necesario para pasar varios días  agradables  en contacto con la naturaleza.

 

Como querían aprovechar el fresco de la madrugada y llegar temprano al riachuelo, decidieron acostarse temprano. Esa noche todos se durmieron ilusionados, imaginando el sonido del agua, el canto de los pájaros y la tranquilidad del campo.

 

5

A las tres de la mañana sonó el despertador. Aunque todavía estaba oscuro, la familia se levantó con entusiasmo. Mientras la esposa preparaba el café, los niños, todavía adormilados, se acomodaban en el camión envueltos en sus cobijas.

 

Don Antonio  abrió el capó, revisó la batería, chequeó el tanque de la gasolina, comprobó que todo estuviera en orden y puso el vehículo en marcha. El motor rugió suavemente y el camión comenzó a avanzar por la calle Páez, solitaria y  silenciosa.

6

Cuando se acercaban al bar de doña Güedita, un gato negro apareció inesperadamente y cruzó con rapidez  frente al camión.

Don Antonio frenó de inmediato. Se quedó inmóvil sujetando el volante con fuerza mientras observaba al animal desaparecer entre las sombras.

Su rostro cambió por completo.

 

7

Don Antonio siguió manejando, pero se desvió hacia la callejuela que comunicaba con el bar de Simón Chire. Por el lado izquierdo vio el patio de bolas de don Miche. Miró con un dejo de aturdimiento y tristeza el anuncio colgante sobre un poste: Bar La Peñita. Por el lado derecho vio las puertas cerradas del bar Los Tigres. Continuó con desgano al volante y detuvo el camión frente a su casa, en el sitio  que ocupaba siempre.

 

 

 

 

8

 

—No podemos seguir —dijo con voz seria don Antonio.

 

Su esposa lo miró sorprendida.

 

—¿Por qué? ¿Qué sucede?

 

—Ese gato negro acaba de cruzarse en nuestro camino. Es una mala señal. Si continuamos, algo malo puede pasarnos. Hoy es Jueves Santo. Eso le da más peso a mis presagios

 

9

Alguien contó esta anécdota en el bar restaurante “El hijo de la medianoche”. Alfonso Malaspina, dueño del local, intervino y dijo:

 

    Antonio es un hombre muy trabajador y honrado, pero es muy cabuloso y creyente de la brujería, los males echados y la  santería, aunque no es de los que sacrifican animales; al contrario, compra morrocoyes para liberarlos a su ambiente natural...

 

 

Fuente: Edmundo de Jesús Malaspina Guerra.

 

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