Blog dedicado aL Municipio Las Mercedes del Llano en el Estado Guárico para recrear su historia, geografía y cultura en general; pero fundamentalmente para hablar de su gente.El blog está dirigido por el Dr. Edgardo Malaspina.
miércoles, 25 de abril de 2018
lunes, 23 de abril de 2018
MÉDANOS DE INDIOS
MÉDANOS DE INDIOS
Edgardo Malaspina
I
Es tediosa la noche, larga ; y el calor hace difícil conciliar el
sueño. Una casa muy pequeña, de las
llamadas rurales, con sus paredes candentes, nos sirve de abrigo. Las puertas y ventanas están muy bien
cerradas para evitar que se cuelen los mosquitos. Eran bastante y su molestia, mayor. Antes de emprender el viaje, Pajarito , con
su hablar convulsionado y apresurado ,nos había prevenido:
-Andan en nubes negras y si se lanza una
manotada al aire se puede asir un montón de esos fastidiosos voladores con el
puño apretado
Una vela de sebo, con su luz
chirriante e indecisa, alumbra tenuemente la estancia con grandes focos de
claroscuros y penumbras móviles.
Las sombras de la noche y el
fuego propician la meditación y la conversación filosófica, interrumpida sólo
por el ruido de los ratones y el crujir de las alcayatas de los chinchorros.
II
El maestro del caserío nos habló
de los problemas de la escuelita. Los
pobladores no entendían su importancia y necesidad, no obligaban a los niños a
asistir a las clases y en muchas ocasiones los retiraban para emplearlos en
faenas duras. Nos refirió que se la
pasaba pleiteando con los vecinos que tenían la costumbre de utilizar los
salones de la escuela, por las noches, para ubicar sus cochinos, buscando
protegerlos de las picaduras de los zancudos.
El maestro dio un giro en la
conversación y comenzó hablar de libros, de su biblioteca, del significado de
la vida, de su origen, etc. Explicó que
no había diferencia entre creación y evolución.
-Creo en Dios y luego acepto a
Darwin – dijo para rematar su exposición.
III
José Beltrán se refirió a las
últimas teorías cosmológicas, al Big Bang, al alejamiento constante de las galaxias. Luego habló de Friedman, de Hawking, de los
agujeros negros, del calor de las estrellas y su importancia para medir las
distancias.
-Coño, ¡que calor hace! – pensé.
-Dentro de varios millones de
años el universo colapsará al producirse una nueva explosión – terminó diciendo
José Beltrán.
IV
Yo, simplemente dije que era trágico pensar que todo se acabaría algún
día. Es sombrío ese futuro cuando
imaginamos que todo lo bueno que ha producido el hombre se perderá
irremediablemente.
-Seguramente eso explica el afán
de las grandes potencias de explorar otros mundos. No quieren que algún día una bola candente los
reviente por eso desde ya estudian y planifican un viaje para el carajo, lejos, dije.
V
Salimos a la calle. Por largo tiempo y en silencio estuvimos
contemplando el firmamento.Regresamos a nuestros chinchorros y seguimos
conversando de todo un poco; luego la tertulia se fue haciendo lenta, pesada,
hasta que un ronquido nos hizo comprender que era suficiente por esa noche.
VI
La ventisca arrastraba la arena
y golpeaba, silbando en las paredes de nuestra casa provisional. Los perros no cesaban de ladrar y lo hacían
con más vigor cuando un burro o un cochino atravesaba al galope las callejuelas. El ruido del motor de una lancha precedía a
un tiro de escopeta; el eco se esparcía y retumbaba en espacio negro del
silencio.
VII
Bajo la luna grande el médano
descansaba plácidamente.
VIII
El Orinoco aún está bastante crecido y con sus
afluentes, el Caujarito, Guariquito y Aguaro, cubre las playas de los médanos
por todos los lados, convirtiéndolos en verdaderas islas. Entonces las queseras no son más que horcones
tímidamente asomando sus techos de palma, como barcos encallados; y los
caseríos parecen archipiélagos de cúpulas.
Las aguas sacan a los pobladores de las costas y riberas. Familias enteras llegan desde Garcitas y
otros médanos al de Gómez, para pasar la temporada.
IX
Son tiempos muy difíciles porque
la principal fuente de alimentos y de intercambio comercial es la pesca , y
ahora la creciente del río casi no la permite sino como actividad menor para el
diario mediocomer. En pequeñas curiaras
los pescadores se internan en los bancos de sabanas inundados y regresan más
tarde con sus escuálidos botines para encender las fogatas a la orilla del
río. La manteca cruje en las sartenes,
alrededor de las cuales se concentran
los niños macilentos.
Parecen disfrutar del espectáculo de
las llamas; pero en realidad es el hambre que les hace permanecer entre los
hilos de humo. Hombres, mujeres y niños,
palmeras, arreboles, río y fogata hacen una composición espectral, una escena
ritual lúgubre.
X
Así son casi todos los atardeceres del médano.
XI
Con el alejamiento de la
estación lluviosa las aguas empiezan a retirarse. El río se encoge hacia el centro, permitiendo
la aparición de las vegas. Las tierras feraces de las costas son aprovechadas
para la siembra de algodón. José Beltrán
establece un paralelo con la civilización egipcia:
-Así vivió el hombre del Nilo,
dice.
XII
La vida de los médanos es
apacible y aburrida. Los hombres se levantan con el sol y luego se dirigen al
río. Con el cuerpo semidesnudo y con los
pies descalzos o en alpargatas observan, con tristeza y pereza el movimiento
rítmico de las aguas.Después parten a pescar, a cazar patos o guacharacas, o
arrancarle algunos tubérculos y otras raíces comestibles a la orilla del
río. Al medio día reposarán en sus
chinchorros y en la tarde con sus vientos frescos, se pasearán por la arena
abundante de las calles, beberán unas cervezas y escucharán y bailarán joropos
con un radiecito de baterías.
XIII
Estábamos en los médanos
invitados por Magdalena Rivas, hombre culto y terrateniente de la zona
denominada Gómez. La curiosidad
investigativa nos llevaba a uno de los médanos antiguamente habitado por los
indígenas.
Al llegar a Médanos de Gómez,
Magdaleno nos sugirió pasar al chalet de su propiedad. Llamó a su mujer – una de sus tantas – y le
pidió que preparara el almuerzo.
-Algunos piensan que uno tiene
varias mujeres por tenerlas – dijo Magdaleno sentándose en un sillón y agregó:-
y en realidad uno lo hace por necesidad y más aún por comodidad. Mientras tanto la obediente mujer le quitaba
las botas.
Almorzamos abundantemente con
arroz aguado con guineo, pato salvaje frito, frijoles amanecidos, yuca, queso
blanco llanero, pavones bien tostados y arepa.
XIV
Antes de navegar para Médanos de
Indios, objetivo principal de nuestro viaje, dimos una consulta médica al aire
libre, debajo de los árboles. El maestro
hizo las veces de enfermero mientras yo examinaba a los pacientes que se
arremolinaban alrededor del improvisado consultorio. Algunos trajeron unos taburetes y se sentaron
haciéndonos un círculo. Los niños
parecían los que más disfrutaban.
Recordé los cines ambulantes que pasaban por mi pueblo en carpas. Fue
una sesión conjunta, una especie de terapia de grupo porque los diagnósticos
eran bien comentados y murmurados.
XV
La estadía en los Médanos de
Indios fue breve y cuando partimos hacia Cabruta en la madrugada, la luna
llena, detrás de la enramada, parecía guiarnos con su resplandor.
XVI
Nuestra curiara navegaba
apaciblemente sobre la calma de las aguas.
Estaba impresionado por lo que había visto en los Médanos de Indios: las
tinajas grandes conteniendo esqueletos y que hablaban de una forma peculiar de
enterrar a los difuntos, las estatuillas y otros muchos objetos de cerámica,
las monedas de hueso con un orificio en el centro, etc. Todo esto, en un estado de completo abandono
era indicio de cierto desarrollo artístico, del florecimiento de una cultura
indígena más o menos importante en la zona.
Así se lo dije a mis compañeros de viaje.
XVII
En general, tengo entendido,
nuestros indios tenían una cultura igual o tal vez superior a la española, -
empezó a comentar Magdaleno y prosiguió:- Fueron excelentes agricultores,
porque la agricultura era algo sagrado, ritual.
Construían terrazas para evitar la erosión de los terrenos y canales
para irrigar los sembrados. Un
colombiano publicó un libro donde dice que si no fuera por la papa la
civilización europea hubiera desaparecido con tantas guerras y hambrunas. ¡la
papa es un legado de nuestros indios!, remató Magdaleno .
XVIII
El aluvión de las aguas arrastra
todo lo que encuentra a su paso. Desde
nuestra curiara divisamos árboles navegantes, troncos y cadáveres de vacas
flotantes. Me llamó poderosamente la
atención un perro nadando desesperadamente en medio del río, buscando algo
donde apoyarse sin encontrarlo.
-Es una manera de deshacerse de
los perros indeseables por estos lados, explica Magdaleno.
Pienso que todo esto es un
crimen horrendo. No recuerdo que
escritor ruso dijo que los animales eran nuestros hermanos menores y por eso
había que protegerlos, amarlos.
XIX
Los mayas fueron grandes
científicos – dice el maestro y continúa – inventaron el cero, su sistema de
numeración era superior al de los europeos, su año tenía también 365 días. El sistema métrico era vigesimal, es decir,
con base en el número veinte, conocían el cambio del tiempo según el recorrido
de la luz que entrara por las puertas; teniendo como fundamente todo este
arsenal matemático y astronómico levantaron monumentos arquitectónicos como los
de Tikal…
Sí, tenían nuestros indios una
cultura muy desarrollada antes de la llegada de los españoles. Allí están Machupicchu, Chichén, Itzá y Uxmal
con sus fantásticas pirámides; y no hablemos de Copán, en Honduras, la ciudad
de las maravillas, del conocimiento, de la sabiduría. Era una especie de ciudad universitaria-
terminó emocionadamente el maestro.
XX
Nuestra navegación hasta los
momentos es de cabotaje, para evitar grandes peligros. La curiara se desplaza como entre los canales
de los pequeños ríos que nutren al Orinoco.
Matorrales, cujíes e islotes de sabana son el camino, la ruta de los viajeros
acuáticos. Así vamos, sumergidos en
nuestros pensamientos cuando hay altos en la conversación hasta que
abruptamente aparece ante nuestros ojos una gran masa de agua, infinita,
avasallante. Es el Orinoco imponente.
El agua penetra en la curiara,
refrescando nuestros cuerpos. Los rayos
solares ofuscan la visibilidad.
XXI
Es cierto, maestro - empieza José Beltrán – los incas, por ejemplo, fueron
excelentes matemáticos, idearon un sistema de contabilidad con cuerdas anudadas y coloreadas y que es conocido como el quipu. Pero quiero referirme – continuó José Beltrán– a las grandes ciudades indígenas
como Tenochtitlán de los aztecas y el Cuzco de los incas; las ciudades
contemporáneas de la España
de aquella época eran poca cosa comparadas con las nuestras. Hernán Cortés quedó maravillado al ver las
grandes plazas de las ciudades mexicanas y decía que ni la de Salamanca le daba
por las patas. La religión cristiana, sus fanáticos, la inquisición, el hijo de
puta de Torquemada y sus hogueras se encargaron de destruir los códices, los documentos que hablaban del
gran avance de la ciencia, del desarrollo cultural, del progreso social de
nuestros indígenas. No sé por qué coño
quieren que celebremos cada año la
llegada de esos bárbaros. ¿Por qué
carajo no celebran los españoles la llegada de los árabes a su territorio?
Terminó con tono enfático e iracundo José Beltrán.
XXII
Nuestra embarcación es golpeada
fuertemente por las olas que parecen muy furiosas. El vaivén es constante y hay necesidad de
alejarse de la costa para evitar los ataques frontales de la turbulencia con su
consecuente expulsión del cauce de nuestra pequeña embarcación. Magdaleno dice que es algo natural porque a
las diez de la mañana el Orinoco se pone bravo.
Eso pasa todos los días.
XXIII
Yo hablé sobre los avances
médicos que habían logrado los indios a la llegada de los españoles, de la
existencia de herbolarios donde se cultivaban plantas medicinales. Recordé que
los aztecas tenían tiendas que eran expendios de medicamentos. Los indígenas de los andes dominaban a la
perfección la trepanación y utilizaban las hojas de la coca masticada sobre el
campo operatorio en calidad de anestesia, muy primitiva pero efectiva; para
suturar colocaban las tenazas de hormigas grandes o bachacos de tal manera que
quedaran unidos los bordes de la herida y luego quitaban la parte sobrante del
insecto que además segregaba sustancias antisépticas. Los indios conocían la quina – continué – la
ipecacuana, el curare, utilizados hoy en día ampliamente en la medicina
occidental o han servido de fundamento para realizar estudios en farmacología
moderna. Los incas colocaban perlas en
los dientes para curar las caries y utilizaban los hongos que crecen sobre las
papas para hacer jarabes curativos. En
Europa se vino a saber sobre las propiedades curativas de los hongos sólo
después del descubrimiento de la acción antibiótica del Penicillum notatum.
Terminé mi exposición cuando
estábamos llegando al puerto de Cabruta.
Muchas embarcaciones se encontraban amarradas en el muelle. Algunas personas esperaban en la orilla. Las tiendas aún estaban cerradas. Unos vendedores de empanadas, en bicicletas,
proponían sus mercancías vociferando:
¡Están calenticas!
XXIV
En un rincón apartado estaban
unos indios con unos aperos primitivos de caza y de pesca. Tenían por toda vestimenta unos taparrabos
diminutos. Más allá uno de ellos tomaba
un trago empinándose una botella de ron.
Otro dormitaba tranquilamente sobre unos cartones en el suelo. Sus niños, ofreciendo a los pocos transeúntes
indiferentes, collares de semillas coloreadas, dientes de animales, figurillas
de azabache y otras bagatelas tenían rostros melancólicos. “Esa tristeza, esa depresión, ese razonar sin
esperanzas que a veces nos aturde tiene motivos nostálgicos, ancestrales”, me
dije.
XXV
Nos dirigimos al carro que nos
esperaba. Sentí un pinchazo en las
sienes. Un sentimiento de lástima y
arrechera me invadió y dije a mis compañeros:
-¡Carajo, cómo se ha degradado
nuestra gran cultura!
XXVI
Nubes gruesas y negras cruzaban
el Orinoco. Garzas y pelícanos rasaban,
en sus vuelos intermitentes, sus aguas ondulantes.
UN
domingo, 22 de abril de 2018
domingo, 25 de marzo de 2018
RAÚL CELIS
RAÚL
CÉLIS
1
Murió
Raúl Celis, personaje muy conocido en el Guárico, y particularmente en Las
Mercedes del Llano.
2
En
el 2005 publicamos su libro “Anécdotas, humor picante y folklore”; y escribimos
lo siguiente en el prólogo:
3
Anécdotas,
humor picante y folflore del profesor Raúl Celis es una obra elocuente por sí
misma. El título dice muchas cosas y predispone el ánimo para iniciar la
lectura.
4
Las
crónicas, chistes y poemas, provenientes de la inspiración y pluma de Celis, están
escritos en lenguaje sencillo, directo y con muy fina ironía.
5
A
lo largo de casi todos los textos, Raúl Celis cita a sus amigos, familiares y
su pueblo natal Las Mercedes del Llano. Con ese recorrido por el recuerdo,
Celis cumple con la función más importante
del arte escritural, según muchos expertos en la materia: rendir tributo a la
amistad, el sentimiento que abarca todas las esferas de la vida. Vivimos
más mientras nuestros amigos nos
recuerden más.
La
verdadera gloria es la eternización de ese recuerdo.
6
Los
relatos de Celis están impregnados de erotismo, el lado sublime de la
pornografía y que ya constituye toda una rama de la literatura a la cual se dedican los erotólogos.
7
El
libros puede dividirse en dos secciones: prosa y verso; no obstante, al final
todo el texto es poesía.
Poesía
para cantar al lar nativo, al llano:
Todo
buen ordeñador
muy
temprano se levanta
con
el bramar de los toros
con
el mugir de las vacas.
8
La
estrofa anterior es un ejemplo del mejor estilo nativista o costumbrista, al
cual recurre Celis parta deleitar a sus lectores.
9
Raúl
Celis atravesó el desierto de la página en blanco para llegar a muchos de
nosotros con su palabra impresa.
10
El
profesor Celis con este trabajo pasa a formar parte de los escritores nacidos
en Las Mercedes del Llano para enriquecimiento y regocijo de la literatura
guariqueña.
11
Descansa
en paz, amigo mercedense.
lunes, 19 de febrero de 2018
jueves, 21 de diciembre de 2017
sábado, 9 de diciembre de 2017
DON TOMÁS RODRÍGUEZ
LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA
Edgardo Malaspina
DON TOMÁS RODRÍGUEZ : LLANERO DE SOGA EN MANO
1
“Llanero
que soga en mano sale a jugarse la vida,
alza la pierna al caballo y se acomoda en la silla. Le pone la vista al llano y
emocionado suspira”. Cada vez que escucho Llanero
de soga en mano de Ángel Ávila me es
inevitable comparar al héroe de este pasaje con Don Tomás Rodríguez: de a caballo , con elegante sombrero, siempre
dispuesto para cualquier maniobra propia de un rodeo; con un canto tras la
manada , o tumbando un toro en una faena
de coleo en plena sabana.
2
Don
Tomás llegó a Las Mercedes proveniente de Barbacoas, tierra de fundadores. En
casi una centuria de vida vio pasar las penas y las alegrías del hombre que
busca el lugar que le corresponde en el mundo al compás de los vaivenes del
destino. Nació con el mismo siglo XX, en La Corona , cerca de Palma Sola, el propio día de San
Tomás , 7 de marzo; por lo que a sus padres, Guillermo Rodríguez y Santiago
Moreno les bastó consultar el calendario de los onomásticos a la hora de
decidir el nombre del primogénito.
3
Es
apenas un párvulo de doce años cuando se enfrenta a la desgracia de ver morir a
sus progenitores. Queda con sus dos
hermanos menores: Sebastián y Domingo. Junto a
ellos vivirá por algún tiempo para cumplir con la promesa hecha a su madre
de no abandonarlos. Pero no está solo porque su hada lo puso en el camino de
don Rafael Carvallo, hombre rico y bondadoso, quien lo acoge en su casa para
brindarle la protección propia de un hogar. Allí encontró el calor familiar y
el ejemplo de gente buena, condiciones que permitieron desarrollar su
inteligencia natural, acrisolar su espíritu y forjar su carácter recio para las
empresas difíciles y los grandes retos
venideros.
4
Con
cuatro lustros de vida, muchos deseos por superarse y una fuerza de voluntad
férrea, Tomás contempla la inmensidad del llano y decide recorrerla. Una
madrugada fría parte en su caballo con capotera, bastimento suficiente y cobija
gruesa. Lo acompaña Dámaso Ramirez, su fiel amigo. No los amilanan los soles
candentes, las noches oscuras y lluviosas, ni el horizonte infinito intimidante
de las sabanas apureñas.
5
Tras cruzar parajes claros o intrincados de
árboles, caños y andurriales hacen una parada en El Punzón, fundación de los tiempos coloniales. La idea es trabajar unos días para continuar
la travesía; pero Dios dispone que se quede por muchos años. El dueño del hato,
Amador Hernández, les ofrece trabajo. Tomás cumple con las labores propias del campo entre mañanas de
ordeño, pastoreos, doma de animales y reparación de cercas. La ocupación de
peón es una escuela ardua que aprueba con dedicación y honradez. Esta pasantía
le enseña la inapreciable lección de que puede llegar a ser también dueño de
tierras en un futuro no muy lejano.
6
La
esperanza y el amor son emociones y sentimientos cercanos, y pronto se casará
con Prisca, sobrina de don Amador. Vendrán sus primeros hijos: Ulises, Mundo,
Tomás y Celina. Vendrá nuevamente la desgracia con la viudez. Pero ya su piel y
su mente están curtidas y preparadas para capear los vendavales de la
existencia. Tendrá otros retoños: Haidee, Irmis y Rafael; antes de contraer
nuevas nupcias con Rosa Elfraile. De esta unión provienen más hijos: Guillermo,
Manuel, Osman, Zobeida, Pervis, Beder, Auspicio, Marisol, Mílvida y Rosa. Toda
su prole es gente de bien, culta y trabajadora.
7
Desde
Hato Viejo, su fundo, don Tomás arreará el rebaño de ganado hasta Garcitas en
tiempos de sequía para abrevar en el Guariquito y el Caujarito. Incansablemente hará este recorrido
trashumante por seis décadas tomando
parte activa en las jornadas de los rodeos. Un dato curioso nos habla de la vitalidad de don Tomás: el
llanero del pasaje de Ángel Ávila asombra por su destreza con la soga a los
setenta años; mientras que nuestro biografiado podía realizar lo mismo con el cabestro, y además hacer una
coleada efectiva de un enorme y bravo toro…a los ochenta años.
8
Don
Tomás en las tertulias recordará a sus
tíos Calazán y Anselmo cuando practicaban el peligroso juego de las armas con
machetes de tarama, una especie de espada antigua recta y filosa con empuñadura
de plata. Hablará también del Manco Morillo, su tío abuelo por línea materna, quien
exhibía con orgullo la pérdida de su mano como digno trofeo obtenido en plena
batalla de Carabobo en el amanecer de la patria. Dirá que el ganado es factor
principal en la hora fundacional de los pueblos, ya que en su búsqueda tras el
agua encuentra los mejores predios para el desarrollo de la sociedad humana.
9
A
los 94 años partió para las sabanas del cielo don Tomás Rodríguez, ilustre
patriarca mercedense , filósofo
autodidacto del llano.
FOTOGRAFÍAS
1.Don
Tomás con doña Rosa. (Fotografía tomada del muro de la Dra. Marisol Rodríguez).
2.
Don Tomás Rodríguez (del libro de don Manuel Figueroa “Recordar es vivir”).
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