LAS MERCEDES DEL LLANO: MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA

LAS MERCEDES DEL LLANO: MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA
LIBRO DE EDGARDO MALASPINA.




LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA

LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA
2014

domingo, 5 de marzo de 2023

RAÚL CARBALLO EN EL RECUERDO

 




RAÚL CARBALLO EN EL RECUERDO

ERMG

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Hay una novela de Ernesto Hemingway que se llama “Por quién doblan las campanas” en alusión del repicar lento de las campanas como clamor por un difunto. Hemingway le puso el nombre a su novela por unos versos del poeta inglés   John Donne (1572-1631) llamado así : “Por quién doblan las campanas”,  y que recuerda que cada vez que muere alguien, nosotros somos menos de alguna manera.

“La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y, por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti”.

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Ciertos instantes intrascendentes de nuestras vidas cobran fuerza en nuestra memoria ante la partida de un amigo,  tal vez para que el olvido, la verdadera muerte, no triunfe.

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A Raúl lo recuerdo por su buen trato independientemente de la tendencia política del interlocutor, su sencillez y buen humor.

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El Primer Encuentro de Geohistoria de Las Mercedes del Llano en el 2004 fue un evento que marco hitó en la historia regional con participación de connotados estudiosos de la crónica. Y todo se pudo realizar exitosamente por el gran apoyo de Raúl Carballo.

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En el 2008 con motivo de los 140 años de la fundación de Las Mercedes del Llano, Raúl presto todo su apoyo . El doctor Argenis Ranuarez pronunció un discurso, luego del cual Raúl me dijo: Lo publicaremos. Y cumplió su palabra. Sus comentarios sobre esta actividad los recogí y constituyen el prólogo de ese folleto, refrendado con su firma.

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El 24 de diciembre de 2021, cuando vivía en Costa Rica , Raúl me llamó y conversamos largamente. La madrugada nos encontró hablado de Las Mercedes del Llano, de su gente, de sus planes y de la cultura en general.

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Sirvan estos pequeños instantes para recordar a Raúl Carballo y manifestar mi más sentido pésame a sus familiares y amigos.


 

 

 

sábado, 18 de febrero de 2023

RÉQUIEM PARA FRANCISCO COLINA.

 



 RÉQUIEM PARA FRANCISCO COLINA.

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

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Murió Francisco Javier Colina (1968-2023) , uno de los cronistas guariqueños más abnegados: se entregó en cuerpo y alma al estudio y rescate de la microhistoria de su pueblo, Las Mercedes del Llano con mucho desprendimiento y grandeza del espíritu. Cómo poeta escribió cientos de versos. Como profesor universitario me acompañó dictando clases en la asignatura de Historia de la Medicina en la Universidad Rómulo Gallegos, donde demostró sus cualidades de docente de fuste ; también se esmeró en mantener y cuidar el Museo de Historia de la Medicina del Estado Guárico.

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Francisco Javier Colina con perseverancia y mucha paciencia recorrió su propio camino en el difícil mundo de las letras,  y acumuló en su hoja curricular varias publicaciones para orgullo del gentilicio mercedense y beneficio de la literatura guariqueña. Proveniente de los Seijas, una conocida y honorable familia de nuestro pueblo, Francisco, como todos nosotros, cursó sus primeros estudios en los acogedores salones de la escuela Monseñor Rodríguez Álvarez y el inolvidable liceo Pedro Itriago Chacín. Luego de su paso por la universidad se dedicó con fervor y ahínco a la docencia en diferentes instituciones educativas mercedenses , y más tarde en la Universidad Rómulo Gallegos.

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La producción intelectual de Colina abarca fundamentalmente tres aspectos. El primero se relaciona con la prosa  a través del  estudio  de la microhistoria. El segundo tiene que ver con la lirica con cientos de poemas inéditos y publicados; mientras que el último comprende la composición de versos para música llanera.

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Sus investigaciones de la historia mercedense han permitido el rescate de las fauces del olvido de muchos nombres de hombres y mujeres que hicieron y hacen vida en la ciudad, y sin cuya presencia el cuadro del quehacer cotidiano de la población sería incompleto. En “Personajes 2002” (2004) están para todos, nosotros y las generaciones venideras, María de La Cruz, una monja bondadosa de fino humor. Antero Acosta, inigualable arpista, quien con sus hábiles manos ha acompañado a los grandes de la canta criolla. Jesús Nieves (Delfín), uno de los últimos pregoneros ,chapado a la antigua, del pueblo y tal vez del país. Elba Prieto, maestra de maestras, y de quien Colina, acertadamente, capta y fija para la Historia  estas sencillas pero elegantes palabras: “La docencia es una profesión del alma, digna de vivirla y llevarla en el corazón”. Justo Chirinos ( El Turco),   bodeguero clásico de nuestra infancia ,de pulpería , granero y ñapa. Pedro Almeida, “enfermero particular”,  el último en inocular medicamentos con inyectadoras de vidrio, hijo de Antonio Marchena,  fundador, junto con otros, de las instituciones del pueblo. Rafael Bandres (Morocho el panadero), quien aplica con maestría las mejores recetas y tradiciones provenientes del Mundo Antiguo, donde su oficio era el más digno, para fraguar el trigo y elaborar el pan más delicioso de Las Mercedes. Ramona Angelino, la vendedora de harina de puerta en puerta, hecha con fórmula secreta, y en cuyas propiedades para mejorar el vigor sexual creían a pie juntillas muchos hombres mercedenses   en tiempos cuando era impensable la aparición del viagra. Juan Lovera, de la noble camada que vino de Mirimire, chofer de plaza de los que  buscaba y llevaba los pasajeros hasta su casa, especie en extinción con el surgimiento  de terminales en las ciudades. Finalmente tenemos al Chingo César, el cauchero, y a quien Colina considera un excelente cuenta cuentos y cronista oral.

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Algunas de las canciones y parte de la poesía de Colina están recogidas en “30 temas autobiográficos” (1999) y en el “Poemario de amor y locura”. Allí Francisco filosofa y liba por la alegría de vivir, por el amor y las pequeñas victorias de la existencia. Pero también escribe de las tristezas, la soledad y la pasión amorosa frustrada. Todo lo hace con palabras precisas, breves y hermosas.

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El poeta Mijaíl Lérmontov escribió: “No le temo a la muerte/ temo a la desaparición total”. Para el bardo ruso la desaparición total era no publicar su obra. Tú publicaste tu obra, ergo, vivirás en la memoria de tu pueblo y en los corazones de los amigos. Ya lo dijo Horacio: El texto del poeta es más durable que el bronce o el mármol.

Paz a tu alma, estimado amigo.

 

 

 

sábado, 11 de febrero de 2023

NAZARIO


Nazario. Cortesía de Mary Alvarenga.
 

martes, 20 de diciembre de 2022

NAVIDAD EN LAS MERCEDES DEL LLANO. CASI UN CUENTO DE NAVIDAD: UN DISPARO A QUEMARROPA.

 

 

[5]CASI UN CUENTO DE NAVIDAD:UN DISPARO A QUEMARROPA.

 Edgardo Rafael Malaspina Guerra


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En aquellas épocas navideñas de mi lejana infancia los fuegos artificiales más peligrosos eran “los cohetes” y “los tumbarranchos”.  Estos dos dispositivos pirotécnicos en algunas ocasiones terminaban con heridos. Los primeros debían ser lanzados verticalmente; pero por alguna razón a veces adoptaban la posición horizontal y seguían esa trayectoria a baja altura , precisamente hacia algún sitio donde la gente se agrupaba. El tumbarrancho se encendía y se lanzaba, pero a veces explotaba en las manos del sujeto que lo manipulaba. Los otros juegos eran el “saltaperico” que se raspaba y se tiraba al piso produciendo ruidos y luces; el traqui-traqui  o pequeño cilindro a cuya mecha se le aplicaba fuego y se lanzaba para provocar una explosión; las estrellitas o varillas metálicas recubierta de pólvora que al  activarse producían chispas  estrelladas semejantes a las que saltan en la faena de los amoladores y soldadores ; pero a los más pequeños ,mi padre sólo  nos permitía usar unas pistolas  a la que se le colocaban unos diminutos cartuchos metálicos en el tambor unido a un cañón sin salida que al ser percutidos sólo  emitían  un fuerte sonido acompañado de humo con un  olor característico.

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La bodega de nuestro padre era muy concurrida , y lo era más aún en diciembre. Había compradores al detal y al por mayor; los que pagaban inmediatamente y los que compraban a crédito. Recuerdo muy bien a Teodosio, el último comerciante mercedense que utilizó varios burros enjalmados para cargar sus víveres hasta su negocio de carretera.  Algunos de estos clientes traían largas listas y empezaban a dictar mientras papá junto con los empleados buscaban la mercancía solicitada en los estantes o en el depósito.

Ese día del singular incidente que nos ocupa en el negocio estaba un señor del campo con sombrero peloeguama. Con su lista en mano hacía notas y trazaba rayas sobre el producto ya despachado. Mientras el campesino estaba distraído en su faena, entró intempestivamente al local un niño con una de las pistolas navideñas de juguete, que ya hemos descrito,  y le espetó al señor:

¡Manos arriba!

El señor, muy asustado,  alzó los brazos inmediatamente , y el niño sin darle tiempo de salir de la sorpresa haló el gatillo y le disparó a quemarropa. Se produjo el sonido típico de un balazo y el señor cayó tendido al suelo. Mi padre sólo alcanzó a gritar: ¡Lo mató!

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Al caer el viejo campesino apretaba los dientes y de su boca salía espuma. Al rato se recuperó del ataque epiléptico, sano y salvo de la desigual batalla. El niño, seguramente con su cerebro repleto de imágenes de películas vaqueras,  huyó despavoridamente y hasta el día de hoy no se le ha encontrado.