LAS MERCEDES DEL LLANO: MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA

LAS MERCEDES DEL LLANO: MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA
LIBRO DE EDGARDO MALASPINA.




LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA

LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA
2014

martes, 27 de enero de 2026

ÁNGEL EDUARDO ACEVEDO.

 

LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA.

 

ÁNGEL EDUARDO ACEVEDO, EL POETA DE GARCITA.

 


Edgardo R Malaspina G

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“No es lo mismo haber nacido a orillas del Sena que en la confluencia del Apurito con el Guariquito”. Eso afirmó Jesús Sanoja Hernández cuando prologó un libro de Ángel Eduardo Acevedo, el poeta de Garcita. Luego, JSH establece una relación muy íntima entre la obra poética de Acevedo y su lar nativo, donde tiene enterrado ombligo y alma, como si estuviese amarrado al botalón de la infancia. Partió de Garcita y se hizo “itinerante, caminante, pero no viajero, incursionista mas no excursionista”. Físicamente, lo define pálido y espigado, con inexpresivo rostro cruzando los pasillos de la Facultad de Humanidades de la UCV, “en medio de rigores silenciarios, vastos recogimientos que en audición del mundo economizaba la palabra para dotarla del poder de la poesía. Iba y venía becerrero…”

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Luis Alberto Crespo recuerda la procedencia fluvial de Acevedo, entre el Apurito y el Merecurito “cuyas aguas no consiguen refrenar las furias del verano”. Recuerda también su canto, lleno de “pasión por el aguacero regañado por los incendios, desde Garcita a La Culebra”.

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AEA se inició en el mundo de las letras en El Guariqueñito en San Juan de los Morros, junto Valera Mora y Adolfo Rodríguez. Estudió literatura en la UCV. Participó en círculos literarios como Tabla Redonda (1959). Colaboró con las revistas Letra Roja (1963), Sol Cuello Cortado (1963) y en el papel literario de El Nacional. En 1964 obtuvo el premio de la Asociación de Estudiantes de Letras. Luego recibió el premio de Poesía Latinoamericana de la revista Imagen. Entre sus libros tenemos: Papelera, Rústico, Mont Everest , y Baladas y Romances.

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Acevedo es poeta que reafirma su vocación a través de sentencias lapidarias:

-La poesía es sencillo estremecimiento hacia el espíritu, la vibración que sube al agitarse nuestros monstruos bestiales y angelicos, de aquí que la materia poética es patrimonio de todos los hombres…

-La vida es eso que aspiramos, el cumplimiento de los ideales. El mundo es esto en que se nos ha convertido la vida.

-Cuando era la naturaleza silenciosa, la callada energía era la vida.

-Queríamos, a partir de la palabra, dar comienzo a la organizada, comulgante, exacta vida del hombre.

-…Donde empieza el mundo termina la esperanza secular de la vida, cuyo curso, entonces se vuelve calvario…

-Cuando los hombres aseveran que el mundo ha sido creado por Dios es para utilizarlo contra la vida…

-La guerra significa, con estruendo, la enajenación. Y enajenación es andar bajo la entera servidumbre, bajo el totalitarismo…

Arte y amor son al final uno, vasija y esencia de la vida ideal,  que a estas alturas se llamará anhelo de espíritu…

 

 

 

 

viernes, 9 de enero de 2026

EL MATADERO MUNICIPAL.

 

 

CASAS Y COSAS DE LAS MERCEDES DEL LLANO.

 

EL MATADERO MUNICIPAL.






Edgardo Rafael Malaspina Guerra

 

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El viejo matadero municipal, se ubicaba(todavía tiene vida útil) casi en las afueras del pueblo, cerca de la manga de coleo. Hasta allá llegábamos a pie cuando íbamos solos, pero la mayoría de las veces nos trasladábamos en carro con nuestro padre.

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La estructura del matadero aparentaba ser maciza, hecha de bloques, aunque con techo de cinc, muchos ladrillos de ventilación y un gran portón central. En su patio trasero revoloteaban las aves de rapiña sobre cúmulos de huesos.

El matadero tenía su propio tanque surtidor de agua. Un enorme árbol cubría parte del caserón, lo que le daba un aspecto sombrío y misterioso  por las noches.

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En interior del matadero era iluminado con unas bombillas de luces opacas. Allí el calor era sofocante por las calderas con agua hirviente.

En las afueras, los animales esperaban su turno en un corral estrecho, de esos que inspiraron, seguramente, a Singer para escribir su libro “Liberación animal”

Don Luis, un anciano de rostro patriarcal y hablar pausado, era el mejor la hora de aplicar la estocada final a una res. Eso se vociferaba en tono de alabanza. Uno asistía a ese espectáculo con morbosa curiosidad y captaba el preciso momento de la puñalada certera  sobre la nuca, el último bramido y la expansión trémula de las patas  hasta desparramarse totalmente y golpear el suelo con un golpe seco.

 Gaspar era otro de los matadores. Uno vez vi cómo recogía en un vaso la sangre que salía a borbotones de un animal degollado. Un hombre, supuestamente anémico, se bebió sin respirar la solución hemática.

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En el matadero me inicié en un negocio muy exitoso. Papá me permitió recoger los cuajos de sus animales beneficiados, los cuales preparaba con abundante sal a la espera de los compradores. Eran tiempos cuando el queso llanero se hacía con el estómago de una vaca, cuyas cuatro partes sabía de memoria, gracias a las lecciones de la maestra Dalila.

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La res dividida en dos grandes pedazos era traslada hasta las carnicerías en la camioneta verde de Rafael, chofer y carnicero. Yo vi varias veces como el acompañante de Rafael viajaba montado sobre el estribo derecho, y cuando el auto estaba a punto de llegar se lanzaba con elegancia y caía con una pose espectacular cinematográfica.

Una vez le pedí la cola a Rafael y quise imitar lo que hacía su segundo a bordo por fuera de la camioneta. Esperé el momento oportuno y me lancé del carro. Caí aparatosamente  sobre la acera de largo a largo. Los pantalones se rompieron por las rodillas y yo terminé con raspones por todas partes.

Al llegar a casa, Carlos, nuestro hermano amante de la física y las matemáticas, me dijo que he debido correr un poco, y me habló de las Leyes de Newton, que estudiaría más tarde   con el profesor Martín Aponte.

Fotografía: Edmundo de Jesús Malaspina Guerra.

 

lunes, 5 de enero de 2026

EL MUNICIPIO EN “MURAL DE LOS PUEBLOS DEL GUÁRICO” DEL DOCTOR ADOLFO RODRÍGUEZ.

 

 

LAS MERCEDES DEL LLANO Y SU HISTORIA.

EL MUNICIPIO EN “MURAL DE LOS PUEBLOS DEL GUÁRICO” DEL DOCTOR ADOLFO RODRÍGUEZ.

Edgardo R Malaspina Guerra






1

El libro Mural de los Pueblos del Guárico del doctor Adolfo Rodríguez constituye una apretada síntesis de todas las investigaciones que ha realizado el autor sobre los poblados y caseríos guariqueños.

El doctor Rodríguez no necesita de presentaciones especiales: sus trabajos han sido galardonados en diferentes certámenes, de carácter histórico o literarios. Es miembro de la Academia de la Historia y de la Lengua venezolanas. Fue Vicerrector Académico de la Universidad Rómulo Gallegos y ha recibido innumerables reconocimientos y condecoraciones de manos de diferentes instituciones y centros culturales.

Una sola de sus múltiples y fructíferas actividades es suficiente para que su nombre figure en la Historia del país y de su lar guariqueño.

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En Mural de los Pueblos del Guárico el inicio no puede ser más elocuente: “El Estado Guárico parece un gran corazón en el centro de Venezuela. Lo surcan venas y arterias que vienen o van a los Estados vecinos…” Luego va la descripción municipio por municipio y su origen, el cual nos lleva hasta los pueblos indígenas. La conquista española también deja su impronta en tierras guariqueñas: aparecen pueblos que se quedan anclados para siempre; pero otros, como fantasmas, desaparecen. La cruz puede más que la espada, a veces, y por eso los misioneros también fundan pueblos. El cultivo de la tierra y el desarrollo de la ganadería conforman las bases del hato, y este último se convierte en el núcleo que dará origen a muchos pueblos.

 

Para referirse al poblamiento del Guárico, Rodríguez recurre a un giro lazomartiano: “Entre la ola caída y la ola que no cae, el llano estaba allí, en su esencia. Una horizontalidad innombrada conformada por pequeños y grandes murmullos, connubios solares y encadenamiento hacia todos los peladeros y todas las madrigueras que son vida o polvo…”.

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Cada pueblo , cada caserío guariqueño tiene su historia y el Dr. Adolfo Rodríguez nos la cuenta sin olvidar que todo fenómeno histórico encierra en su seno una contradicción dialéctica: la conquista española es un acto progresista de fuerza que lleva la semilla de la rebeldía en busca de la libertad por parte de los pueblos sometidos. Los llanos guariqueños contribuyeron con la independencia nacional porque fueron escenarios de importantes batallas. El propio Bolívar valoró y reconoció la valentía de nuestros llaneros y su participación decisiva en las luchas independentistas.En muchas ocasiones, Rodríguez nos ha recordado al llano y el llanero como elementos esenciales en la conformación de Venezuela como República libre.

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El capìtulo denominado Estampas confirma nuestras sospechas surgidas al leer las primeras líneas del libro: Mural de los pueblos del Guárico es un relato lleno de historias cruzando nuestros llanos, pero, por encima de todo es una obra poética, impregnada de un sentimiento difundido y defendido fervorosamente por el autor: el de la guariqueñía.

Rodríguez se refiere a nuestro municipio y habla de la historia de Cabruta, Garcitas, Santa Rita, Belén y Las Mercedes.